Dia 24 Sarria-Cacabelos

Por la mañana estoy en el albergue, subiendo fotos, contestando mails, etc mientras espero que Antonio, de Dos Ruedas, me tenga lista la bici. No estoy muy seguro de que quede bien como para atreverme a afrontar las etapas de montaña que me quedan.  Voy a la tienda y pregunto que tal ha quedado la bici y me conesta que “perfecta”. Ha cambiado cadena, piñones, plato mediano, ha serrado y quitado la maneta de cambio de plato que iba mal y ha colocado una nueva, también ha regulado todos los cambios y sí, realmente parece que ha quedado perfecta. ¡No me lo puedo creer! La reparación me cueta 82 €.

Voy al albergue y le digo a Iker, el hospitalero, que ya tengo la bici preparada yle doy las gracias por las facilidades que me ha dado para quedarme con miso cosas mientras me la reparaban. Cargo y salgo, son las 12h.

Hace sol y puedo salir en manga corta. Empiezo a buen ritmo y animado, paro a comer en una zona con una fuente y bancos muy agradable. Llevo 16 kms.

 

Tengo que alimentarme bien porque tengo que volver a subir el Cebreiro otra vez aunque por este lado me dió la impresión de que era más fácil.

Sigo camino con mucha tranquilidad hacia Triacastela donde empiezan de verdad la subida. Aparece una señal de rampas de 7% durante 5 kms.

Me lo tomo con calma, miro cuentakms para calcular cuando se acabará ese tramo de rampas y procuro ahorrar fuerzas. Señales de Piedrafita a 25kms.

Los kilómetros con esas rampas se hacen eternos, la subida te va comiendo las fuerzas pero van pasando kilómetros y al final acaba el terreno del 7% y todo se vuelve más fácil aunque sigue subiendo. Puedo bajar un piñón y darle más velocidad a la bici, todo se vuelve más animado y alegre, me voy recuperando de la zona de subida dura.

Paso por el Alto do Poio y luego por el de San roque con bastante facilidad

 y finalmente llego al Cebreiro.

Coincidiendo con el final del pueblo del mismo nombre.

Esta vez no voy a bajar por donde lo hice en la ida. Voy a descender hasta el paso de Piedrafita a 1099m. y desde allí bajaré por la N-VI hasta volver a coincidir con el camino de Santiago. Es un recorrido que va a exigir menos a los frenos y, por lo que vi en la ida, la N-VI es una carretera desierta ya que coches y camiones cogen una autovía que pasa por encima sobre enormes pilastras de hormigón.

Poco después de pasar por Piedrafita y empeznado a bajar por N-VI me cruzo con un cilista que resulta ser parte de un grupo de gente de Barcelona. Poco a poco van llegando el resto de compañeros subiendo por la N-VI desde la parte del Bierzo, es decir en dirección hacia Santiago. El último de ellos viene andando. Me preguntan para ir al Cebreiro. al parecer se han confundido y han subido por la N-VI hacia Piedrafita por error. Les explico como llegar a Cebreiro desde Piedrafita advirtiéndoles del desnivel que encontrarán, les muestro la alternativa de seguir hasta Sarria por una N-VI desierta y sin subidas de mención desde ese lugar. Me voy y aun no se han decidido bien sobre que hacer. A todo esto toda la conversación ha tenido lugar enmedio de la carretera sin que ningún coche pasase en ningún momento.

Cerca de ese lugar esta la linea divisoria entre Castilla y León y Galicia. Es curioso el cambio de color del asfalto que se produce en ese mismo lugar.

Bajo tranquilamente por una N-VI desierta que más bien parece en muchos tramos una carretera comarcal.

Sigo bajando con toda tranquilidad. Me encuentro con un ciclista vasco al que le explico como coger el desvío para subir la pista hasta el Cebreiro y que no le pase como a los de Barcelona.

Ahora en la vuelta parece que las distáncias se han alargado y se me hace largo el tramo hasta Pereje, el lugar donde dormí antes de subir el Cebreiro en la ida.

Sigo pasando por pasajes conocidos, ahora en sentido contrario. Hay que coger un desvío a la izquierda y salir de la N-VI antes de llegar a un tunel. El terreno ya no es tán fácil, llego a Villafranca del Bierzo que es una travesía complicada. Pregunto y me oirientan para ir en dirección a Cacabelos.

El terreno se complica más con toboganes bastante pronunciados y largos, algo ya lo recordaba de la otra vez, los kilómetros pasan muy lentamente en estos momentos en que ya se empieza a acusar el cansancio y las horas en la bici. Finalmente llego a Cacabelos.

Ahora me parece una ciudad enorme en comparación con la idea que me había hecho en la ida. En la oficina de turismo me orientan de a donde buscar alojamiento. Al final voy al Hostal La Gallega. Me encuentro a unos ciclistas navarros quienes al decirles que el dái siguiente quiero subir la Cruz de Hierro desde ese lado me dicen que “pringaré”… Bueno, vi los desniveles de la bajada en la ida y puede que tenga que hacer algún tramo a pie,pero de una forma u otra lo pasaré. Esta noche tendré habitación para mi solo y así poder descansar bien cara a lo realmente duro que me espera mañana.  Resumen kilométrico del día: 91,7 kms, velocidad media de 15,8 kms/h y velocidad máxima alcanzada 60,3. Buenas noches.

 

Dia 23 Arzua-Sarria

Voy esta mañana al mecánico a que me revise el desviador. Me dice que la bici está fatal con la transmisión pasada y el cambio mal. No había notado nada hasta ahora y con alguna duda decido emprender la marcha y que, cuando algún día empiece a notar cosas raras haré las reparaciones que tocan. Se que una transmisión pasada puede funcionar bien durante mucho tiempo. Poco después de salir de Arzua empiezo a notar cosas raras; salta el cambio, pérdidas de tracción, ruidos… Bueno, en el próximo pueblo con un taller en condiciones pararé y haré que la reparen.

Paro en Melide, hago compra y sigo, llego a Palas de Rey , miro la guia Bicigrino y resulta que no hay nada en cuanto a mecánico de bicis. Sigo con cuidado de no forzar la transmisión, ruidos, saltos de cadena, etc, aunque logro que algunas combinaciones de plato-piñón funcione bastante bien aunque no siempre.

En estas condiciones voy hacia Portomarín, pasando por caminos preciosos que ya conocía del viaje de ida.

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En Portomarín resulta que si que hay un albergue adherido a Bicigrinos, pero no me aparece ningún mecánico. Llevo ya 71 kms y decido que tengo que llegar a Sarria para poder reparar la bici.

 

Salgo de Portomarín con precaución por la subida que hay (Portomarín está en el fondo del valle del Miño y sus accesos hacen una V) Como algo y subo bastante bien, llego arriba, bajada, algun tobogán, subida bajada fuerte  y llego a Sarria, donde me cuesta un rato encontrar un mecánico de bicis “Dos Ruedas” que tiene buena pinta y además con un albergue cerca, el “Credencial” que apesar de un aspecto lujosillo, resulta ser de los más baratos de los privados. Dejo la bici y espero tenerla lista para mañana.Image

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Resumen: 88kms, donde he alcanzado una velocidad máxima de 66kms/h. (creo qeu bajando hacia Portomarín) una etapa bastante decente condicionada por los problemas mecánicos

Dia 22 Noia-Arzua

Si no fuese que pongo como título de post el día de viaje que llevo y el inicio y final de la etapa, este post lo habría llamado “Esto es Transilvania” No es una frase mía, es de un ciclista local que me he encontrado esta mañana en el trayecto entre Noia y Santiago.

Desde hace días tengo la obsesión de dejarme cosas en los lugares donde me alojo o en las paradas que hago. Me pasó en Castejón de Navarra que me dejé el bote de gel y en algun lugar me he dejado la bolsa de tela de las gafas de bici. De momento no es grave, pero antes de irme de cualquier sitio tengo que revisar bien que no me dejo nada, lo mismo ha sido esta mañana al irme del hotel… Igual que el resto de los días.

Esta mañana al levantarme, el cielo estaba totalmente gris, más tarde ha empezado a llover, luego ha parado pero el día no tenía buena pinta. He salido del hotel y he decidido ajustar un poco mejor el desviador que llevaba raro desde que tuve que desmontarlo el día anterior para desatascar la cadena. Ahora va bastante mejor, pero trataré de llevar la bici a un mecánico lo antes posible para que me lo ajuste bien.

Hoy ya pongo rumbo claramente hacia el este y a partir de Santiago ya estaré de nuevo en camino francés. Ahora si que empiezo a tener la sensación de estar deshaciendo el camino hecho.

Salgo de Noia hacia arriba por la  AC-543 que  va hacia Santiago  un poco más a sur del rio Tambre, que por lo uqe he visto es lugar de deportes de aventura, piragüismo y demás.

Subida fuerte, luego bajadita y otra subida fuerte, esta se prolonga bastante, esto es más bien un puerto que tiene unos 15 kms de largo.

Empieza a llover y hace viento, toca buscar refugio. De nuevo en una de las paradas de bus que hay por aquí

Al final no hago caso de la lluvia fina y sigo pedaleando. Este es el panorama de la carretera de Noia a Santiago esta mañana justo antes de encontrarme a un ciclista de por aquí con el que he rodado unos metros y me ha dicho que aquí o se sale con lluvia o no se sale nunca en bici y que “Esto es Transilvania” no puedes estar seguro nunca del tiempo que va a hacer. Antes de irse me explica el terreno que hay hasta Santiago.

Casi arriba del puertecillo de 15 kms. Vista desde mi refugio en una parada justo antes de reemprender la marcha.

Parece que lo más difícil ya ha pasado, terreno que va más bien hacia abajo hasta Bertamirans y después de una subidita fuerte, sigue subiendo pero de forma más tendida. Es justo lo que me encontré.

Voy pasando pueblos rápidamente, paso Bertamirans, repechón que  hay que tomarse con calma y luego subida que se puede ir haciendo bien hasta que veo que la carretera se empieza a convertir en la típica vía rápida de entrada a una ciudad. Veo una salida que pone Hospital Universitario y la cojo, Subida de plato pequeño, donde veo que el arreglo que he hecho en Noia funciona voy subiendo y subiendo hasta que llego al casco antiguo de Santiago. Vuelvo a la plaza del Obradoiro y hago algunas fotos

Casi idéntica a la que hice la tarde que llegué a Santiago por primera vez pero esta vez con lluvia y la catedral abierta.

Busco un buen sitio para comer y encuentro uno donde puedo estar a cubierto y con la bici a la vista. Como un menú de 10€ de arroz a la cubana y pulpo con cachelos (patatas) de postre tarta de manzana.

Mientras estoy en Santiago, empieza a salir el sol y el día lluvioso se convierte en una espléndida tarde soleada

Me pongo a buscar el camino para hacerlo a la inversa. Encuentro la calle que recordaba de mi “primera llegada” y la sigo a la inversa. Una vez fuera de las zonas recordadas ya no es tan fácil seguir las señales en dirección inversa. Por suerte siguen llegando peregrinos y te dan la clave de por donde ir.

Vuelvo a Monte do Gozo y nuevas fotos “casi” iguales a las de mi primera visita hace unos días

Deshago el camino que hice la otra vez no sin dificultades de seguir el sentido contrario para el que están pensadas las señales del camino. Voy pasando por puntos conocidos que vuelvo a fotografiar.

Esta foto no salió bien la vez anterior. Ahora se ven bien las cruces de madera que han puesto los peregrinos en la valla del aeropuerto de Santiago… Y la bici en sentido contrario

Después de un buen rato por los parajes de los últimos kilómetros del camino, salgo a la N-547 y empiezo a devorar kilómetros. Hay subidas y toboganes, pero me siento fuerte y puedo dar una buena velocidad media a la bici. Hace sol y ya no llevo el goretex, ya no recuerdo cuantos día hacía que no pedaleaba en manga corta, creo que desde antes del paso por el Cebreiro.

Tanto ayer como hoy las carreteras han estado bastante vacías de coches y eso ha sido que estas etapas hayan sido mucho más agradables (a pesar del clima) de como lo hubiesen sido con mucho tráfico. Imagino que los gallegos han preferido quedarse en casa este fin de semana vista la climatología.

Paso rápidamente por pueblos e incluso en los repechos llevo una buena velocidad. Llego a Arzúa tras subir un largo repecho (¿porque pasa lo mismo en todos los finales de etapa? 😉 ) pero llego bien y animado. Paro en un parque y busco el albergue de la red bicigrinos. El Ultreia está en la misma N-547 más adelante. Es un bar-restaurante-albergue. La chica que lo lleva me lo enseña rápidamente. Me aseo, lavo ropa, una de las huespedes hahecho demasiados spaghetti y me los ofrece. ¡Justo lo que necesito, hidratos de carbono!

A la espera de mañana en que me tienen que mirar el desviador en un taller de aquí, según lo que tarde podré hacer una cosa u otra

 

Dia 21 Fisterra-Noia

Me levanto decidido a emprender la marcha a la más mínima tregua del tiempo. Ha llovido toda la noche y por la mañana temprano ha aparecido algo el sol entre las nubes pero pronto ha vuelto a quedar cubierto.

Preparando las alforjas una coreana me pide que la ayude para explicar a los del albergue que tiene los ojos inflamados y que necesita asistencia médica. Creo que al final se ha ido a Santiago compartiendo taxi.

Me encuentro al hermano del suegro de Estela, la hospitalera. Lo conocí cuando tuve que hacer de traductor en ausencia de Estela cuando llegó un alemán que quería alojarse. Me dice que va a buscar a Estela a su casa que está a la salida del pueblo, como me viene de paso le digo que lo acompaño para poder despedirme de ella. Llegamos, tiene una casa preciosa al lado del mar, nos despedimos con un abrazo y salgo por fín.

Ayer por la noche ya me encontraba fuerte y animado (sobretodo después de la degustación de marisco que me tomé en el puerto 😉 ) y hoy sigo encontrándome fuerte y animado. Voy bien, subo bien, hace viento, está muy tapado pero voy haciendo… el maldito viento siempre en contra.

Mis planes son ir bajando por la costa hasta llegar a Noia donde cogeré una carretera hasta Santiago. A Santiago no llegaré hoy, pero confío en quedarme cerca para que mañana no tenga que ser final de etapa.

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Sigo progresando y haciendo kilometros, paso el pueblo de Ameixenda y empieza una subida larga tal y como me lo habían dicho, la voy haciendo con calma. Bajada y llegado a otro pueblo que resulta ser Ezaro, noto como se me quedan clavadas las bielas sin poder girarlas. Suerte que ha pasado aqui donde hay un lugar donde me puedo apartar y ver lo que pasa y me encuentro con que, de alguna forma un plato había chupado la cadena que debía estar en la parte inferior y la había atascado en el desviador.PICT0080

He parado justo delante de una iglesia, me miro como ha quedado la cadena de todas las maneras, intento desatascarla, pero no hay manera, me da incluso miedo cargarme el desviador. La única forma que veo de deshacer el atasco sin romper nada es aflojando la brida y desplazando el  desviador hacia arriba para que libere la cadena. Saco las herramientas y empiezo a aflojar el allen del desviador, tambien tengo que hacer lo mismo con los tornillos de uno de los portabidones que presionan la brida. Al fin moviendo el desviador libero la cadena. Empieza a llover y me tengo que meter como puedo bajo un mini tejadito que hay en la puerta de la iglesia. Por suerte en este lado estoy a salvo del viento porque están soplando rafagas fuertísimas. En esas condiciones trato de volver a colocar el desviador como estaba, naturalmente queda desajustado, logro hacer un ajuste para que al menos quede bien en plato mediano y pueda poner el pequeño (creo).

El chaparrón no para, empieza a hacer frio, saco de una alforja el forro polar y me lo coloco debajo del Goretex, pero de todos modos con bastante rato allí parado empezaba a coger frio. En un momento en que bajó la intensidad de la lluvia, me asomé y vi que a la derecha había un bar con un tejadillo donde podría dejar la vida resguardada, para allá que me voy. Allí me encuentro que también se había refugiado un ciclista que iba a participar en una marcha cicloturista “El desafí atlantico”. Ha tenido un percance con el coche y esperaba a que llegase su mujer a buscarlo desde A Coruña. El dueño del bar es muy amable e incluso nos ofrece empanada gallega.

Estoy un buen rato allí y solo había hecho 26 kms. Al final para d llover y vuelvo a coger la bici. Ruedo bastante bien a pesar del viento, el terreno es bueno para correr y, aunque hay algunos toboganes y subiditas, nada comparado con el día que llegué a Muxía. Avanzo bastante rápido, la media de velocidad va a ser de las más altas que habré hecho en ese viaje y eso que el viento está presente todo el viaje. Paso pueblos, repechos, bajadas. En algunos momentos tengo que buscar refugio rápidamente porque empieza a llover pero pasa pronto. Llego a Serra de Outes donde miro a ver si hay donde alojarse, paso de largo y sigo dirección a Noia. Cojo un desvío a Ponte Nafonso que se mete por una preciosa carretera para hacer bici,

cruzo el rio Tambre

y al cabo de poco llego a Noia. Bajo a la zona costera y veo el hotel Elisardo donde me hospedo por 25€, tengo wifi y la bici está resguardada. Al final de la etapa el cuentakilometros marcaba unos 100kms a una media de 17 kms/h.

Mañana toca enfilar hacia Santiago y enlazar con el camino francés en sentido contrario. A ver que tal se porta el tiempo y el viento.

 

 

Dia 20 Fisterra

Por la mañana me pongo la ropa de bici con intención de salir a la mínima tregua, pero amanece lloviendo fuerte y con viento.

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Desayuno en Finestellae muy bien y sigo actualizando el blog. No parece que vaya a poder hacer nada hoy en todo el día, así que me lo tomaré con calma a ver si puedo hacer un poco más de turismo por Fisterra porque ayer noche la lluvia no me permitió hacer mucho… Tengo un poco la sensación de estar atrapado aquí. A ver si el tiempo mejora, puedo dar el salto más allá de Santiago y a partir de allí espero empezar a tener la sensación de hacer kilometros de camino de vuelta.

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Recepción y sala de estar del Finestellae desde donde estoy escribiendo este post

Dia 19 Muxia-Fisterra

Después de un gran desayuno con spaghetti y empanada de mejillones dejo el Bela Muxía cuando el cielo ya está cubierto, empieza a llover y hace viento, despedida con abrazo de Celia y Angel que quiere hacerme unas fotos antes de salir.

Mi idea es ir bajando por la costa, pasando por Fisterra para llegar poco antes de Noia desde donde cogeré carretera hasta Santiago, por lo que me dijo Celia es un recorrido muy bello y con pocos repechos. De todos modos, tal y como está el día, salgo con una actitud de a er hasta donde llegamos…

Primera subida al salir de Muxía, se hace pesada, es bastante normal porque estoy frio, llueve y hay bastante viento en contra. Llego a desvío hacia Corcubion, carretera de toboganes aunque no tan pronunciados como me temía. El viento sigue molestando muchísimo, siempre en contra, la lluvia ha parado un poco pero el viento te come la moral. Hay zonas de obras y paso por un paso alternativo. Paro en una parada de bus de un pueblo para comer y beber un poco porque me noto algo flojo.

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Tras esta pausa me siento algo mejor, pero se que no va a ser una etapa de muchos kilometros, sigo rumbo hacia Fisterra, y desde allí al faro de Finisterre, es subida y con fortísimo viento a rachas que a puno está de tumbarme más de una vez. Me cruzo con otros ciclistas que me dan ánimos y aquí también me encuentro con peregrinos y señales del camino así que ya no me siento tan sólo,

Llegada al faro, fotos en el punto cero del camino y en el faro. Más allá del faro, en la misma punta de Finisterre hay una zona con una cruz de piedra donde se ven ofrendas de peregrinos y restos de hogueras donde algunos han llevado a cabo el rito de quemar sus ropas. Hay restos parecidos por toda la zona.

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Estatua de peregrino en la subida al FAro de Finisterre

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Bajo a Fisterra donde busco albergue, no tengo ganas de seguir peleando con el mal tiempo, más aun teniendo en cuenta las malas previsiones. Va a ser una etapa corta de 42 kms.

Estoy en albergue Finestellae que lleva Estela y su familia, no tan cómodo como el de Muxía, pero correcto. Estela me avisa de que en el abergue municipal me pueden dar la Fisterrana.

Después de asearme e instalarme doy una vuelta, cojo mi Fisterrana y paso por un supermercado a coger provisiones. Las previsiones para mañana son bastante malas y quizá tenga que quedarme otra noche.

Tarde por la noche llega un grupo de portugueses bastante ruidosos, yo sigo subiendo fotos a flickr. Por la noche, a pesar de las previsiones sobre los portugueses duermo bien (salvo por algún que otro ronquido).

 

Dia 18 Muxía

Después delos días anteriores, me merezco un descanso. El día amanece soleado en Muxía después de haber pasado una buena noche en el Bela Muxía. Salgo a ver el pueblo, camino hasta el punto más alto desde donde se ve perfectamente como el pueblo está asentado en una península con el mar en dos lados.

Muxía tiene una belleza especial y no hago más que sacar fotos e intentos de vídeos panorámicos. Me gusta y disfruto de mi estáncia aquí, pero no dejo de tener la sensación de que esta prolongación a la costa me va a retrasar bastante en mi viaje de vuelta. La orografía es muy accidentada y las previsiones de tiempo para los próximos días no son nada buenas.

En el albergue dejo pagada la siguiente noche, Celia y Ángel no hacen más que ofrecerse a ayudarme en todo y darme facilidades y consejos. Sigo haciendo el turista haciendo más fotos que nunca, el agua es cristalina, la playa limpísima y las rocas rebosan vida. Como en el albergue y para cenar voy a un sitio con menú de peregrino que me recomienda Celia, Sopa de pescado de primero y sardinas y jureles de segundo. No está mal pero esperaba algo más gustoso siendo supuestamente pescado de la zona. Unas navajas que también probé en otro sitio no pasan de discretas.

En Muxía empecé este blog y la cuenta de flickr que espero que me ayuden a documentar este viaje.

Por la tarde voy a Monte Corpiño, el punto alto del pueblo para ver la puesta de sol y seguir haciendo fotos. La lástima es que está nublado y no saldrán las imágenes que podrían salir un día claro. Para mañana está anunciada lluvia, ya veremos…

Día 17 Santiago-Muxía

Dejo el albergue Acuario, poco antes de las 9 de la mañana. Voy hacia el centro de Santiago, donde desayuno y luego me dirijo a la catedral. Allí veo las indicaciones de la oficina del peregrino donde me encuentro una cola, para conseguir la Compostela. Hago cola pacientemente bastante rato. Me encuentro con el grupo de ciclistas italianos que conocí en Villafranca de Oca. Nos abrazamos y felicitamos mutuamente.

Veo que es posible que hagan un certificado de distancia y cuando llega mi turno una chica me pregunta cuantos kilometros llevo recorridos desde Sabadell, justo la noche anterior había hecho el cálculo con el odómetro del cuentakilometros de la bici y me salieron 128okms, vueltas por ciudades, equívocos y pérdidas incluidos y esto es lo que me pusieron en elcertificado. También compré un bonito cilindro para llevarlo sin que se estropease.

Salí sobre las 12 y decidí emprender la marcha hacia la costa, en principio quería hacer una aproximación a Fisterra. Cruzo Santiago con auda del gps y cojo la carretera hacia el noroeste que tenía prevista… Todo hacia arriba, voy subiendo con calma, he salido con poca agua y por los pueblos por los que pasa no se ve ni un alma ni ninguna fuente. Paro en un bar y tomo una cocacola y relleno un bidón de agua. Sigo, bajada a Portomouro, compra en supermercado y de nuevo en ruta ahora cuesta arriba. Llego a un desvio que tenía que coger a la izquierda metiéndome en carreteras más secundarias, el siguiente desvío no lo veo tan claro y sigo hasta A Baña.

Por el gps veo que desde allí sale una vía que llega hasta cerca de Corneira, al principio agradable y más o menos llano, pero acaba convirtiendose en un subidón en el que tengo que poner plato pequeño y piñón grande, luego bajada hasta carretera bastante grande AC-441. Por indicaciones veo que Muxía queda más cerca  que Fisterra, los pueblos por los que paso son bastante inhóspitos y considero la idea de llegar directamente a Muxía. El tiempo va empeorando, primero se cubre el cielo de nubes, luego empieza una lluvia fina que empapa, tengo que poner las cubiertas impermeables a alforjas y mochila, estoy empezando a agobiarme tanto por el entorno de pueblos grises, el mal tiempo, el terreno que es un continuo sube y baja interrumpido por algún puerto, la moral empieza a resentirse y cuento los kilometros que quedan hasta Muxía.

Paso Berdoias que parece un pueblo más con cara y ojos y creo que de aquí a Muxía en la costa la carretera debe descender… sí y no, la tendencia es bajar, pero con algún buen repecho de sorpresa, el último a menos de 4 kms de Muxía, sigo bajando entre la lluvia y el viento pero ya animado por la proximidad de Muxía, por fin llego al pueblo por una carretera que pasa al lado de su playa, contento de llegar, empapado y con frio, doy una vuelta por el pueblo por no quedarme en el primer albergue que he ehcontrado en la entrada. Doy con el “Bela Muxía” también de bicigrinos. Nada más llegar me atienden Ángel y Celia, muy atentos y dispuesto a que me encontrase como en su casa. Es un albergue privado de los de 12€ pero para mé es casi de lujo por las comodidades que tiene, pongo una lavadora con bastante ropa que se seca bien en la zona de lavandería cubierta que tienen, cocina grande comoda, zona de sofás, taquillas extragrandes donde puedo poner todo mi equipaje, duchas amplias y cómodas, wifi… Tiene todo lo que se puede pedir a un albergue. Les digo que seguramente me quedaré dos noches porque quiero ver el pueblo y descansar un poco de las penalidades del día que me han dejado bastante tocado.

Día 16 Portomarín-Santiago

En Portomarín estoy a unos 100 kms de Santiago. En teoría una distancia que se puede cubrir en un día, pero el sentido común dice que vas a llegar tarde a Santiago, que estarán los albergues llenos, hospedajes alternativos caros… El sentido común dice parar para alojarse poco antes de llegar a Santiago para luego hacer un trecho corto por la mañana, hacer los trámites de peregrino y luego.. ya veremos si quedarse o seguir hacia la costa… Eso dice el sentido común, pero luego, la parte emocional te hace hacer otra cosa bastante distinta.

Los últimos dos días han sido de alta montaña, pero me he encontrado muy bien y me han permitido hacer muchos más kilómetros que en otras etapas en principio mucho más tranquilas. Debe ser que se trata de un terreno que me resulta más familiar que el de los toboganes unos tras otros que te hacen comer bastante el coco al intentar llevar un ritmo más alto del debido. De todos modos creo que ya me he adaptado a ese tipo de terreno tomándome esos repechos con mucha más calma y tratando de no quemar las piernas con desarrollos duros, hay que usar los piñones grandes sin tapujos.

Tras una noche de ronquidos y de dormir poco, me pongo en marcha sobre las 8… Subidita nada más comenzar, me paro a comer en una parada de bus cubierta como las que hay por aquí. Sigo subiendo, la subida se hace larga y pesada,pero se puede ir haciendo, el cielo está tapado pero no hace mucho frío. Columnas de peregrinos, uno de ellos arrastra un carrito con un minusválido, todo bastante impresionante, Faltan unos 80 kms hasta Santiago y aunque hoy no voy muy fino me voy encontrando mejor.

Llego arriba, a Hospital con un cruce algo confuso sobre el que ya advertía la guía. Doy con el camino correcto sin compicaciones y paso a un camino asfaltado en un entorno bonito con mucho sube y baja. Encuentro familia suiza que viene caminando desde Astorga con un carrito en el que llevan a un niño y equipaje.

Paso por un cementerio de peregrinos…Hay gente que se quedó aquí para siempre estando tan cerca de su objetivo…impresiona!

Llego a Palas del Rei, empieza a salir el sol, sigo hasta Melide por carretera nacional con bastantes toboganes. Paso linea de provincia de A Coruña y llegada a Melide, donde compro provisiones en el supermercado y por consejo de Adolfo de Calzada del Coto voy a comer pulpo en “Ezequiel” un lugar con grandes mesas y bancos. Me dejan entrar la bici en el local por la puerta de atrás. Me atiende una camarera bastante fria a la que se le va agobiada por la cantidad de gente que tienen. El pulpo estaba bien, pero esperaba algo mejor.

Sigo camino y me voy acercando a Santiago, me voy encontrando mejor, los indicadores de kilometros para la ciudad me van animando, el econtrarme con otros ciclistas también… lo emocional empieza a ganar a lo racional y empiezo a considerar la posibilidad de llegar hoy…No va a ser el único ataque irracional del día.

Llego al pueblo en el que según la guía hay que abandonar la carretera para entrar en Santiago por el camino tradicional… Faltan unos 16 kms para llegar.

El inicio del camino es precioso. Da la sensación de ser la llegada a un lugar muy especial, hay algunas subidas fuertes y aun faltan unos 13 kms, pero estoy como en estado de trance, por la proximidad y el entorno que parece haberse hecho a propósito especialmente bello… Recuerdo las escenas oníricas de la entrada al Eliseo de Gladiator… es algo difícil de explicar.

En ese estado me encuentro a dos mujeres que resultaron ser madre e hija norteamericanas de New Hampshire. Estoy un rato hablando con ellas y, en otro ataque irracional, decido hacer el resto del camino andando con ellas, me cambio de zapatillas y sigo camino andando con ellas, vamos hablando de todo, resulta que tampoco son unas peregrinas al uso si no que lo de hoy es una etapa que han decidido hacer como una excursión. El camino ya no es tan bucólico, vamos caminando por pistas que rodean el aeropuerto de Santiago y luego por zonas de urbanizaciones.

Seguimos juntos hasta Monte do Gozo donde se van a hospedar, yo hago fotos del lugar, me vuelvo a calzar zapatillas de bici y bajo a Santiago,

Ya empieza a ser tarde y no tengo claro ningún sitio donde hospedarme. En ese momento mi objetivo es llegar a la catedral y dar por conluido el objetivo de “llegar”

Siguiendo indicaciones del camino más pensadas para peatones que para ciclistas, bajo a plaza do Obradoiro por escaleras y finalmente la catedral…

Estoy un rato allí haciendo fotos y disfrutando del momento y luego… recuperación de la racionalidad, es muy tarde, deben ser algo así como las 9 de la tarde, el andar con las norteamericanas me ha retrasado mucho y ahora hay que buscar alojamiento. He visto albergues municipales para peregrinos pero me imagino como deben estar de repletos y hoy me apetece algo más comodo. Tras dar unas vueltas, doy con uno de los albergues de la red “bicigrino” albergue Acuario, donde llego casi de noche. En un principio me instalo solo en una habitación hasta que llega un grupo de tres, que no me da ningún problema. De ellos solo se que había un norteamericano de Nueva Orleans y una alemana, la hora ya no daba para más socialización.

A dormir que al día siguiente hay que hacer los trámites de fin de recorrido.

Día 15 Pereje-Portomarín

Salgo a las 8:25 del albergue de Pereje,

hoy toca la temida subida al Cebreiro. En la guía hay la advertencia de ser una subida bastante dura y de que hay un par de puntos en los que tener cuidado para no despistarse y acabar subiendolo por carretera nacional. El camino recomendado para bici es un camino asfaltado que pasa por un entorno agradable.

Empiezo la subida, al principio tendida y fácil, llego a uno de los desvios de la guia y lo tomo, parece que todo es correcto hasta ahora, el segundo desvío, supone un descenso que me extraña pero lo sigo, atravesamos zonas de casas y luego empiezan unos repechos, zona mas o menos llana y luego a partir de Herrerías la cosa empieza a ponerse seria. Voy con plato pequeño, todo el rato, al principio bien, pero van pasando kilometros con pocos descansos que no dejan de ser tramos con algo menos de inclinación. Paro a hacer fotos, comer algo sigo…

Paso por otra cruz indicando que alguien no pasó de allí en su camino hacia Santiago. El camino se hace largo y pesado, mucho más duro que la Cruz de Hierro. Finalmente llego a La Laguna, un pueblo poco antes de llegar arriba. Allí conozco a dos mujeres que resultan ser de Sabadell. Estoy un rato con ellas tomando algo y comiendo y reemprendo la marcha. Más rampas aunque ahora subo más fácil, zona de llaneo por un entorno bonito y llegada a Cebreiro. Allí hay una zona bastante turística con venta de souvenirs, etc. Un poco confusa sobre hacia donde seguir, por fin veo unas indicaciones y sigo.

Me encuentro a una pareja que va en tándem. Vienen pedaleando desde Holanda con intención de llegar a Santiago, por lo que me dicen han hecho todo el camino por carretera.

Voy con ellos un rato, suben muy bien, pasamos por alto de San Roque y alto do Poio, interrumpidos por varios minutos por el paso de una carrera ciclista, la “Vuelta a las Comarcas” según la Guardia Civil.

Bajada muy bien, rápida, algún repecho hasta Sarría donde paro a comer y sello. En el restaurante me encuentro con un grupo de gente de Girona que esta haciendo el camino en Btt con coche de apoyo turnándose. Me dicen que quieren ir a Portomarín y creo que yo también intentaré llegar allí.

Salgo de Sarría, hay una buena subidita, luego toboganes, subidita, bajada al valle del Miño, veo que la carretera atraviesa un puente en una zona ancha del rio,

fotos, lo paso, bajada a Portomarín con vistas espectaculares. Bajada hasta Portomarín, atravesar otro rio y subidita final hasta zona centro del pueblo y albergue municipal donde me encuentro al grupo de ciclistas italianos con los que coincidí en Villafranca de Oca. Nos alegramos de vernos, abrazos.. Uno de ellos me cuenta que el Cebreiro, terribile y que lo ha tenido que subir “due volte”!!!

La hospitalera del albergue, correcta. Hay mucha gente y lo lleva muy profesionalmente, pero hay alguna discusión entre peregrinos que tiene que resolver…Ya no es el encanto de los albergues solitarios. Me indica que en la plaza del pueblo hay wifi libre de la diputación de Lugo. Allí me voy donde me instalo en unas escaleras al pie de una estatua en la que batantes personas se hacen fotos. Es un pueblo bonito y muy turístico.

Me voy a dormir, estoy en la misma habitaciónque los italianos, justo al lado de uno que ronca bastante. No me duermo hasta muy tarde.