Día 34 Jorba-Sabadell

Kms:73,3

VM: 17,6

Vmax:48,5

Me despierto en el albergue de Jorba creyendo que se me ha hecho tarde por la luz que veo entrar por las ventanas. No es así, estoy acostumbrado a la luz que veía a determinadas horas bastante más hacia el oeste y ahora esta cantidad de luz que veo estando casi al lado de casa me había hecho pensar que era bastante más tarde de lo que en realidad era.

Realizo todo el ritual matutino de los últimos 33 días, pero esta vez bastante más relajado, me visto, desayuno algo, cargo equipaje en bicicleta y salgo del albergue sobre las 8.

Primer tramo de esta etapa es hasta Igualada, que debo atravesar para luego tomar la decisión de aproximarme a casa atravesando el Macizo de Montserrat (como en el viaje de ida) o desviándome hacia el sur, hacia L’Anoia, para llegar a Martorell, los Once, Terrassa y Sabadell. Al final, de una forma bastante espontánea, esa es la opción que escojo. Saliendo de Igualada, vi bastante clara esta última vía, mientras que la otra suponía atravesar autovía aun no sabía bien como.

Me dirijo por carreteras secundarias hacia la Pobla de Claramunt. Son carreteras que me resultan conocidas de las salidas en bici de carretera con la Penya Palomillas. Claro que esas salidas son en domingo y ahora, entre semana, resultan bastante transitadas.

Hay bastante sube y baja, pero de un tipo que me resulta familiar y lo llevo bastante bien, los pueblos están bastante cerca uno de otros Pobla de Claramunt, Capellades, Vallbona, Piera, Masquefa y, finalmemente, Martorell.

Allí paro a descansar y a comer antes de afrontar el último paso de montaña del viaje, los Once de Martorell.

No es que sea un paso difícil, pero tiene unas primera rampas algo durillas, el sol está pegando fuerte, y llevo desgaste tanto e la etapa de hoy como de las anteriores en las que he superado por bastante los 100 kms en los ultimos 4 días. Entre los ciclistas de la zona, los Once se hacen pesados porque suelen coincidir con el final de la salida, cuando ya se ha acumulado un desgaste. Para mi hoy también va a ser algo parecido.

Empiezo a subir los Once con mucha tranquilidad, paso la zona dura y puedo bajar algún piñón y darle un poco de velocidad a la bici. Poco a poco van pasando los kilómetros y las zonas conocidas. Es una extraña sensación el volver a pasar por aquí después de este tiempo. Estoy llegando a casa y ahora empieza a parecérmelo de verdad.

A partir del cruce con la carretera de Castellbisbal empieza una zona de cierta dureza que ya llega hasta el final. Más de uno se ha llevado un disgusto en este tramo. Me encuentro bien por ahí y no aflojo mucho aunque siempre voy conlas debidas precauciones. Finalmente veo la torre de vigilancia que indica el final de la subida y le doy más velocidad a la bici.

Corono y paso el segundo repecho antes de empezar a bajar los 4 kms hasta Terrassa. Entro en Terrassa, y la paso por sus subidas y bajadas bastante rápidamente, me encuentro bien y ya no hay razones para regular mucho. Estoy a un paso de casa y mañana no hay que hacer más kilómetros en bici.

Llego a la carretera hacia Sabadell. Recuerdo el día que pasé por ahí en dirección contraria para empezar el camino. Solo hace algo más de 30 días de eso pero me parece que ha pasado una eternidad, los repechos de la carretera se hacen también con alegría dejo de lado cualquier ahorro de fuerzas.

Llegada a Sabadell, Semáforo para girar a izquierda, repecho que subo a toda velocidad, bajada, semáforo, un par de giros y semáforos y …en casa. Se ha cerrado el círculo que empecé el 18 de Mayo cuando salí del mismo lugar para empezar este viaje.  Por medio han pasado 2840kms y multitud de experiencias vividas durante 34 días.

Día 33 Fraga-Jorba

Kms:122,8

VM: 17,1

Vmax: 50

Salgo de casa de Raul y Sandra a la 9h tras haber dormido estupendamente y un desayuno como hacía mucho que no tomaba.

Cojo la calle que me llevará hacia la N-II, empiezo la subida que sube desde el nivel de Fraga en el Valle del Cinca. No es una subida como la que hay en dirección oeste, la llamada “muro de Fraga”, esta es bastante más suave, pero así en frío por la mañana más vale tomársela con calma.

Una vez arriba trato de no despistarme para poder seguir correctamente por la N-II sin meterme en la autovía. Voy bastante bien siguiendo por vías de servicio paralelas a la autovía. Llego al límite entre Aragón y Catalunya, en una rotonda veo señales de Camino de Santiago y una señal indica que la vía de servicio pasa al otro lado de la autovía a través de un paso inferior.

Sigo esas indicaciones y lo que me encuentro es que la vía de servicio que cojo va en sentido contrario. Parece que no es posible seguir hacia el este por asfalto. Vuelvo a pasar el paso inferior y en la rotonda sigo las indicaciones de “Camino de Santiago” Una indicación de “Camino” me lleva a un camino asfaltado con una fuerte subida, más allá me encuentro una carretera desierta en buenas condiciones, resulta que es la antigua N-II que nadie se ha molestado en señalar correctamente ¿Tanto cuesta añadir una indicación de N-II para que ciclistas sepan por donde tienen que ir? No es una cuestión de dinero si no de voluntad de tener en cuenta lo que no es vehículo a motor.

Siguiendo por esa carretera no tengo problema. Unos kilómetros más allá me encuentro un ciclista parado en el arcén. Tras preguntarle si está bien conversamos un rato. Es un hombre de 80 años que lleva toda la vida saliendo en bici. Se interesa por mi viaje y me indica que vía seguir a partir de ahí y pasado Lleida.

Llego a Lleida, paso por la ciudad rápidamente y me meto en las  vías de salida hacia Barcelona de la ciudad. Como suele ser costumbre no hay indicaciones de N-II sino solo de autovía y autopista, los ciclistas no existimos para los gestores de las carreteras. De todos modos se que siguiendo por esas vías al final me encontraré la salida de Bell-Lloc donde, sin que lo indique nada, estaré en la N-II.

Voy pasando pueblo a pueblo siguiendo una N-II bastante tranquila. En Sidamon, paro a desayunar y descansar un rato.

Sigo ruta, pasando pueblo a pueblo, los kilómetros se hacen largos pero la carretera es bastante agradable. Llego a Tárrega donde compro bebida y descanso un buen rato, esperando a que pase lo peor del calor, bajo los árboles de la Plaça del Carme. La misma plaza donde está la residencia Can Aleix donde me alojé en el trayecto de ida.

Salgo de Tárrega y tras una larga subida más suave que la que hay en el sentido este-oeste, llego a Cervera, empiezo la bajada y paso el tunel rápidamente.

Tras la bajada la carretera empieza lentamente a subir hasta que se hace muy evidente la subida a La Panadella, voy subiendo sin forzar, se hace bastante bien y la carretera está prácticamente desierta, voy pasando rampa tras rampa, paso el límite entre las provincias de Lleida y Barcelona.

Hace rato que noto algo raro en la parte trasera de la bici, como si bailara algo y fuese algo inestable. Miro la rueda trasera y, en contacto con el asfalto parece algo más aplanada ¿Ha perdido aire? ¿Otro pinchazo? Al cabo de un rato se me hace bastante evidente que se trata de un pinchazo. De todos modos parece que pierde aire bastante lentamente y pienso que debo intentar llegar arriba donde tendré mejores condiciones para el cambio de cámara que en la cuneta.

Lo que queda de subida se hace largo y cada vez arrastro más goma. Finalmente llego a la zona del hotel Bayona y la gasolinera, me voy por la zona del aparcamiento cubierto donde tengo un espacio bastante cómodo para la reparación.

Descubro que me ha hecho pinchar un trozo de alambre fino parecido a una grapa.

Cambio cámara vuelvo a montar cubierta, rueda, equipaje y me lanzo hacia abajo.

Descenso en solitario, al principio por carretera ancha desierta desde la que más tarde paso a carriles bici. Siguiendo indicaciones de Jorba, paso por un carril bici que no seguí en la ida pero que pasa por un entorno muy bonito. El sol está cayendo y el paisaje adquiere una belleza especial.

Llego a Jorba donde llamo en la puerta de la dirección que tenía apuntada del albergue. Me atiende el párroco de Jorba quien me dice que le encuentro allí de casualidad ya que debería haber llamado antes para avisar de que llevaba. Tiene toda la razón y mi única excusa es que tenía en la cabeza la remota posibilidad de llegar a Sabadell ese mismo día.

El albergue está muy bien y soy el único inquilino de nuevo. Me aseo, ceno y me voy a dormir bastante pronto. Aunque esté a un paso de casa no quiero confiarme y empezar la etapa de mañana demasiado tarde como para pillar demasiado calor.

 

Día 32 Zaragoza-Fraga

Kms: 125,15
VM:20,9
Vmax: 64,5 (muro de Fraga)

Salgo del albergue a las 7 y me pongo en marcha en dirección a la salida
que vi ayer noche en google maps.

La encuentro bastante fácilmente siguiendo gran parte del camino en carril bici hasta que se acaba.

Lugar donde acaba el carril bici que estaba siguiendo en dirección a la N-II

Entro en la N-II que al principio es una carretera ancha tipo autovía y luego se convierte en una carretera de doble dirección normal. Sobre el km 30 paro a desayunar. Sigo, tengo viento a favor pero no tanto como ayer y cuesta mantener velocidad. Paso algunos repechos algo largos sin tanta alegría como lo hacía ayer.
En algunas zonas la carretera es bastante tranquila, pero casi siempre voy
acompañado de camiones. Seguramente sería más relajante pasar por la
autopista porque todos los camiones pasan por esta carretera.

Pasando toboganes y subiditas llego a tener a la vista Bujaraloz donde relleno los bidones de agua y llamo a Sandra para saber a que hora le viene bien que llegue a su casa.

Me dice que si quiero puedo pasar a comer a su casa donde a partir de las 13.30 preparará fideuá. Son las 11:45, así que no debo perder tiempo. Me pongo en marcha de nuevo y dejo atrás Bujaraloz.
Empiezo bajando, llanos rápidos, alguna subidita, nuevas bajadas… Diría
que ahora tengo el viento en contra y en algunas zonas molesta. El camino
parece que tiende a subir. Con el kilómetro 100 paso Candasnos, donde
después de un llano, la carretera empieza a subir y subir en una prolongada
recta ascendente que parece que se acaba en una loma determinada para ver que más allá sigue subiendo. Varios kilómetros así hasta que llego al muro de Fraga. Bajada vertiginosa donde el viento me impide superara la máxima velocidad de este viaje. Tengo la sensación de estar en alta montaña. Llego a casa de Sandra y Raul donde vuelvo a tener alojamiento de lujo; Comida a base de la fideuá especial de Sandra, lavado de toda mi ropa y cena a base de barbacoa, desde luego no se puede pedir nada más de este final de etapa en Fraga.

Día 31 Alcanadre-Zaragoza

Kms 172,1
VM 21,5 (hasta Alagón, pasado el km 140 eran 23,5)
Vmax: 55,5

Salgo de Alcanadre sobre las 8.

Voy a Lodosa con la idea de coger la NA-134 dirección al sureste tal y como he visto en el
mapa. Por lo menos es una carretera que no es la N-232 y supongo que tendrá bastante menos circulación. Aparte, el hecho de haber dormido en Alcanadre hizo que me desviara ocho kilómetros al norte de la nacional y que tuviese la NA-134 casi al lado
Empieza la subida nada más salir de Alcanadre. Solo es un pequeño repechón para subir un montículos y encima de la loma encuentro el límite con Navarra.

Llego a Lodosa y siguiendo indicaciones doy con la carretera NA-134.

Al igual que ayer llevo el viento a favor y cojo velocidad rápidamente, pasan kilómetros rápidamente, esta carretera está muy
bien para hacerla en bici, ha sido un acierto el cogerla. Paso el rio Aragón, paisaje espectacular que me hace parar en el puente para hacer  fotos.

Va haciendo cada vez más calor, paso la linea a Zaragoza en el
kilómetro 100.

Sigo encontrándome bien y puedo ir rápido gracias al viento, pero el calor se deja notar.


El cansancio se va acumulando y el calor se va acusando. Noto calor en los pies, sobretodo en la punta de los dedos y cada vez cuesta más soportarlo. Alagón no acaba de aparecer y cuando lo hace es con subida para pasar la autovía. Llego y me siento a descansar en un parque quitándome las zapatillas. Estoy un rato recuperándome y luego me pongo en marcha siguiendo el camino del Ebro. Mi idea es seguir este camino a lo largo del río para evitar los accesos tipo autovía de Zaragoza. Sigo por pistas asfaltadas y otras pedregosas bastante malas. Llego a Sobradiel donde cerca del ayuntamiento encuentro un parque muy agradable donde como y descanso un buen rato.

Me pongo otra vez en marcha y cansado de
pistas en mal estado paso a la carretera de entrada a Zaragoza.

Entrada en carretera tipo autovía. No acabo de ver la salida en dirección a Pina. Por otro lado se está haciendo tarde así que llego al centro y me voy
directo al albergue del viaje de ida. Compañía de habitación; chicos jóvenes, ninguno peregrino pero al menos no roncan.

Día 30 Villafranca de Oca-Alcanadre

kms: 137,3
VM: 17,7
VMax:49

Me levanto sobre las 6 y a las 7:20 ya estoy en marcha. La mañana es fresca y salgo con el goretex. La misma carretera está mucho mejor que ayer por la tarde ya que apenas hay circulación.

El terreno más bien va hacia abajo y enseguida cojo velocidad y empiezo a acumular kilómetros. Me salgo de la carretera para pasar por Grañón, desayuno en un espacio con bancos que hay en la ermita de Ntra Señora de Carrasquedo. Carreteras muy secundarias, muy parcheadas, no pasan coches. Paso por Morales y Corporales, puede que me pasen tres coches.

Vuelvo a la general. Llevo 40 kilómetros como si nada. En Santo Domingo de la Calzada aprovecho para hacer compra en el mismo sitio que lo hice en el viaje de ida. Por la zona de Cirueña sin darme cuenta me he salido de la n-120 y estoy subiendo por la zona de Cireñuela. Pregunto a un hombre que está trabajando por allí y me avisa de que puedo volver a la nacional hasta pasado Nájera, pero que después esta se convierte en autovía. En mi mapa no sale eso, pero resulta que el hombre tenía toda la razón. Paso Nájera y me noto algo débil. Paro en una zona industrial de las afueras y tomo alguna barrita, sigo. El camino tiende a subir ahora. Subo un puertecillo y me voy encontrando mejor. En la bajada llego a Ventosa, donde, de repente no hay opciones de seguir por carretera hacia Logroño, se convierte en autovía tal y como me dijo el hombre de Cireñuela. Por suerte por allí mismo aparece el camino con sus señales amarillas y las sigo a la inversa. Nada más empezar el camino en Ventosa, aparece una area de picnic con bancos donde me paro a comer. Prosigo camino. Tras un tramo de tierra, aparece el asfalto con un indicador de “Navarrete” el próximo pueblo del camino. Sigo hasta allí por carretera. Complicado lo de seguir las señales al revés. Logro seguirles la pista por el pueblo pero en la salida cojo un camino que no es y tengo que deshacer lo rodado. Lo vuelvo a coger un buen rato hasta que en el cruce de una carretera vuelve a no estar claro. Lo sigo por donde creo que puede ser y me vuelvo a equivocar. Bajo y tiro por donde había visto meterse un ciclista. Hay un rebaño de cabras con su pastor, le pregunto y me dice que es por ahí, que tengo Logroño ahí mismo. Me pregunta de donde vengo y estoy un rato hablando con él.

Ya cogido el camino correcto, se para a mi altura un ciclista que seguía el camino. Me habla en francés y me pregunta de donde vengo. Se llama Jean Marie, me dice que salió de Cluny cerca de Lyon y me pide consejos sobre el camino. Nos deseamos suerte y cada uno sigue su camino.

Llego a Logroño por el parque de la Grajera aunque sigo un camino diferente porque me ahorro una trialera que recuerdo de la ida. De hecho tengo que rectificar subiendo en plan bestia un talud al darme cuenta de que el camino bueno pasaba sobre un puente que estaba pasando por debajo.

Llego a Logroño, me pongo a atravesarlo siguiendo la dirección que por lógica me tiene que llevar a coger la carretera a Zaragoza. Las indicaciones me llevan hacia circunvalaciones que parecen autovías. Busco una forma mejor de salir y acabo en un poligono industrial. Finalmente sigo unas indicaciones de Zaragoza y acabo bien encarrilado de la N-232 hacia Zaragoza.

Mi objetivo es Alcanadre que hará que lleve ya unos kilómetros avanzados hacia Zaragoza y conozco su albergue de la estación, muy cómodo para estar a tus anchas. El problema es que está a más de 30 kms de Logroño. De todos modos, enseguida cojo velocidad por la carretera, mas de 20kms/h rondando los 30 todo el rato incluso en subida. Me encuentro bien y con fuerza en las piernas y puedo mover el plato grande incluso en los repechos que hay de tanto en tanto, estoy disfrutando de la bicicleta y la velocidad, algún camión me saluda, supongo que me identifica como peregrino.

Hace rato que llevo más de 100 kms y me digo a mi mismo que el kilómetro 120 pararé para comer algo y evitar una pájara, finalmente lo hago en el 123 cuando encuentro un buen sitio. Como y vuelvo a la carretera, sigo con fuerza y eufórico, tengo que vigilarme para no forzar nada dmasiado y poderlo pagar luego, Un paso elevado sobre la autopista que me aparecía en el plano y enseguida me aparece el cruce de Alcanadre. Los kilómetros han pasado volando a esa velocidad. Sospecho que también he tenido algo de viento favorable (ya era hora para variar).
Llego a Alacanadre al bar Unión. La propietaria al principio no me reconoce. Me cuenta una mala experiencia que tuvo con un ciclista respecto al albergue. Esta vez voy a tener compañía; un catalán que tendría que haberse alojado en Calahorra donde parece que tienen el albergue en reformas y optado por venirse en tren aquí. Me instalo a mis anchas en el abergue de la estación, me ducho y vuelvo al pueblo a cenar en el bar Unión. Una gran cena a un buen precio.

Día 29 Itero de la Vega-Villafranca de Oca

Kms:117,71
VM:13,5
Vmax:39,5

Salgo del albergue “La Mochila” a las 7:40. Empiezo rodando por carreteras tranquila que pican hacia arriba.
Paso por Castrojeriz, donde un hombre me avisa sobre que carretera coger para pasar por las ruinas del convento de San Antón (Iba a pasar por una que no iba allí) Resulta que es la misma carretera que une Castrojeriz y Hontanas.

En la ida no me quedó claro porque se hizo bastante por caminos.

Hacia Hontanas, subida y hacia Castellanos de Castro, más subida pero se puede ir haciendo bien.

Llego a una especie de meseta con un cruce de carreteras. Sigo un poco y me paro a comer.

Cuando vuelvo al camino, un coche que viene de frente se para y me dice “¿Donde vas peregrino?” Es un sacerdote y se ha dado cuenta de que voy en dirección contraria a Santiagop. Le digo que voy de vuelta a casa, me pregunta de donde soy y me dice que muy bien, muy bien, iba a dar misa en Castellanos de Castro y Hontanas. Para mí esa es posiblemente la zona más bonita del camino.
Sobre las 9 de la mañana empieza el viento y a molestar de nuevo.

Llego a la N-120 por Olmillos de Sasamón.

Empieza en subida y viento en contra, se hace muy pesado, me pasan un par de grupos de ciclistas, se sucede un tobogán tras otro con viento en contra. Cuesta subir y cuesta coger velocidad en bajada. Llego a Burgos y voy a la zona de la catedral donde como bastante bien en un restaurante al lado de la misma plaza.

Al salir me meto por una autovía que va a parar a la n-120. En principio no había muchas opciones para coger esa carretera saliendo de Burgos. Finalmente accedo a la carretera nacional “normal” Bastante circulación y siempre el viento en contra.

Viento en contra, camiones con su estela que te desestabiliza, muy , muy pesado. Al llegar al cruce de San Juan de Ortega salgo de la nacional y vuelvo a acceder a carreteras secundarias que no usa casi nadie y allí cambia todo. Me empiezo a encontrar mejor y a disfrutar del camino.

Primero por las carreteras desiertas hasta llegar a San Juan.

Allí me encuentro con un ciclista de Santiago, Gerardo que está haciendo el camino hacia su casa desde St Jean Pied du Port. Estoy un rato hablando con él. Luego empiezo la ascensión a Las Pedrajas por la misma vía por la que vine en el viaje de ida con laguna dificultad por el hecho de seguir las indicaciones del camino en sentido contrario.
Se sube muy bien y me siento revivir. En el kilómetro 110, estoy muy bien y animado. Disfruto del entorno, el paisaje, la luz del atardecer, no tengo prisa en llegar al albergue, con gusto me quedaría a pasar la noche por allí.


Voy identificando los cruces y caminos a tomar por el recuerdo de la ida, confirmado luego por las señales del camino. Estos son los mejores momentos del día y un gran contraste con la carretera nacional.


Empiezo el descenso con cuidado, no quiero forzar nada de la mecánica de la bici ni de los neumáticos, así que algunos tramos los hago a pie.

Llego al albergue municipal del Villafranca de Oca pasadas las ocho. Ya se como va todo, guardo la bici y la descargo. En la habitación me encuetro con una pareja belga que empezaron a pedalear en su país. Hablo bastante rato con ellos y me dan una referéncia interesante sobre un centro llevado por una religiosa para el aprendizaje de idiomas. Método superefectivo al parecer… y también supercaro.
A esas horas no puedo hacer mucho más que cenar, conectarme un rato, hablo con Fátima por teléfono y luego irme a dormir. Estoy en la parte baja de una litera, tengo una mesita y bastante espacio para mis cosas, todo un lujo. Duermo muy bien esa noche.

Día 28 León-Itero de la Vega

kms:145,55
vm:17,7
vmax:41,2

Salgo de León a las 7. No he dormido muy bien ya que el austriaco ha roncado algo, pero comparado con otras veces no me puedo quejar.
Me encuentro bien y enseguida llego a Mansilla, todo cerrado (demasiado temprano). Voy pasando rápidamente los pueblos del camino, Reliegos, Burgo Ranero… se acumulan kilómetros fácilmente. Voy bien y rápido.

El sol va apareciendo pero no llega a molestar, mi principal preocupación es el calor viendo lo visto en León.
Me paso por el albergue de Calzada del Coto y conozco al nuevo hospitalero, Luís de Martorell. En Sahagún hago compra y como algo. La salida de Sahagún es más dura con toboganes pero que se van haciendo bien. En la cima de uno de ellos paso a la provincia de Palencia. Como de mis provisiones. Sobre el km 90 empieza a soplar viento en contra, cada vez más fuerte.
Al principio pienso en llegar a Carrion de los Condes.

Una vez allí pienso en llegar a Fromista y allí pienso en llegar a Itero de la Vega ya que conozco el albergue La Mochila del que tengo buen recuerdo.

El camino de Carrion a Fromista ya se habia hecho pesadito principalmente por el viento, pero de Fromista a Itero de la Vega se hace casi infernal; Fuerte viento en contra y largas subidas. El paisaje es precioso pero es difíci apreciarlo en esas condiciones.

Llego a Itero contra fuertes ráfagas de viento pero a tiempo para la cena. Vuelvo a ser el único español huésped.

Dia 27 Murias-León

Me vuelvo a levantar temprano junto al resto de peregrinos. Aun no ha salido el sol. Me despido de Moira y empiezo a recoger mis cosas.

Pedro me insinúa algo de quedarme un día más, pero ya sería demasiado, tengo que proseguir camino.

Voy a buscar la bici y tengo la rueda delantera deshinchada. ¡Otro pinchazo! Saco la camara y la examino, resulta que es una de las que arreglé con un parche y se escapa el aire por allí. Pongo cámara nueva y cargo bici.

Me despido de Pedro y salgo a las 8:30. Atravieso Astorga, cojo la N-12o, Está brillando un buen sol.

Cojo la variante de la que me habló Cindy y paso por San Ibañez de Valdeiglesias y Villares de Orbigo.

De todos modos no encuentro el lugar del que me habló “La Casa de Dios” Quedará para otra ocasión.

El desvío si que supone el paso por algunas carreteras entre campos alejadas del tráfico.

Más que carreteras son caminos asfaltados. También ha supuesto el paso por algún tramo de camino de tierra.

Paso por Hospital de Órbigo por su espectacular puente medieval.

(Aunque no muy bueno para pasarlo con una bici sin suspensión) y vuelta a la carretera.

Ruedo a buen ritmo. Da gusto ver velocidades de mas de 20 kms/h de forma continua. Algún que otro tobogan, pero ahora me parecen suaves. Como en unos bancos junto al camino de los peregrinos y vuelta a la carretera.

Hoy el sol ya pega muy fuerte. carretera monotona y sin sombras. Llego a León por la típica via de dos carriles de las grandes ciudades. Llego a la catedral.

 

Miro la guia bicigrino y en Información turística me dicen donde está el albergue que busco.

Fundación Ademar. Bastante centrico y buen lugar para dejar bicis. 10 € la noche. Habitación de cuatro personas con baño incluido.

El calor, aunque parecía que no, me ha machacado bastante. Será cuestión de empezar lo más pronto posible para que el máximo calor me de lo mínimo y a esperar a que el cuerpo pueda readaptarse.

 

 

 

Dia 25 Cacabelos-Murias

Salgo de Cacabelos a las 9:30. Hoy es el día que tanto temía, el de subir a la Cruz de Hierro desde la vertiente del Bierzo. Lo que vi en la bajada en el viaje de ida es para tener mucho, pero que mucho respeto a esta subida.

Salgo con mucha tranquilidad. Desayuno de mis provisiones. Cruzo Ponferrada con bastante facilidad recordando el recorrido de la ida, aunque las subidas no me las ahorra nadie.

Subidita hasta Molinaseca, donde empieza el puerto con mucha tranquilidad. Molinaseca atravieso el pueblo, el puente de piedra

y paro en un banco para comer dispuesto en transformar buena parte del peso que llevo en provisiones en energía. Como y salgo para enfrentarme al monstruo.

En el camino hacia Molinaseca he estado pensando en que hacer cuando las rampas se vuelvan intratables, tal vez una estrategia de parar unos minutos para recuperar algo y volver amontar unos metros, así una vez y otra? Quizá es buena idea teniendo en cuenta que por lento que vaya montado voy siempre más rápido que un peregrino andando, la cuestión es saber si la propia pendiente me dejará volver a montar en la bici. En eso iba pensando cuando empecé a pedalear hacia arriba.

Las rampas saliendo de Molinaseca son bastante tratables, nada que no se pueda hacer con el plato mediano, voy haciendo tratar de desgastarme lo mínimo, también la comida hace que me sienta pesado, pero se que esa sensación pasará para encontrarme mucho mejor.

Van pasando kilómetros y voy notando la energía de la comida en Molinaseca, voy calculando lo que queda para llegar hasta arriba, el alto de las antenas antes de la Cruz de Hierro… Cada kilómetro pasado será un kilómetro que no me tocará arrastrar la bici andando.

Voy cogiendo el ritmo y me voy animando, subo bastante cómodo, si todo el puerto fuera con ese desnivel no habría problema. De vez en cuando surge una rampa algo más fuerte pero aun no he tenido que usar el plato pequeño. Voy haciendo fotos, me cruzo con ciclistas y pergrinos a pie. Alguno me dice que voy en dirección contraria ;-).

Pasan kms y llego a Riego de Ambros, quizá aqué se endurece algo más la subida pero nada grave….Hasta que se llega al Acebo. Recordaba una especie de hotel con grandes jardines donde en la ida me paré a comer, luego toca atravesar el pueblo por pavimento empedrado y en la salida empiezan rampas realmente duras. Hay que poner plato pequeño…

Voy haciendo poco a poco los tramos de rampas duras que, en principio no parecen muy largos, primero uno, luego otro, luego otro.. y otro llega un momento en que se acumula el esfuerzo de subir cada tramo de rampa dura que calculo que pueden tener entre un 12 y un 16% de desnivel. Uno tras otro y uno enganchado a otro mina mis fuerzas. Una cosa inédita que me pasa en estos tramos es que los peregrinos me animan como si fuese una etapa alpina del Tour. Se dan cuenta de la dureza que supone subir esto en bici. Hace ya rato que voy con todo lo que tengo, en una rampa una peregrina me da un empujón hacia arriba para ayudarme… Esto es de locos, los peregrinos de a pie animando y empujando a los ciclistas!!

Hay un momento en que parece que han acabado las rampas duras, pero a lo lejos veo como la carretera remonta una loma con una rampa que debe tener por lo menos un  12% . Trato de recuperar fuerzas hasta llegar allí y logro subirla… si hay una más no se si podré, miro a ver si veo las antenas… ni rastro… la carretera sigue subiendo pero de forma más suave… ¿ Y las antenas? Nada algun trocito algo más duro que puedo subir mejor tras el descanso que ha supuesto las rampas más suaves, me preparo para cualquier sorpresa. Finalmente, tras un ligero repechito veo a la izquierda las instalaciones de las antenas que suponen que he llegado al punto más alto… Momento de euforia, ya estoy arriba y paisaje desde allí es impresionante.

 

pero a todo esto me he quedado sin agua hace rato, hace sol, tengo sed y temo deshidratarme. He pensado parar en Manjarín (El hogar del que se hace llamar el último templario anarco-comunista) para tratar de conseguir agua. Veo una autocaravana justo delante de las antenas, en el punto más alto que resulta ser un bar móvil. Me siento un rato y me tomo un agua y un Aquarius.  Charlo un rato con los dueños y luego prosigo. Llego a Manjarín y esta vez me fijo más en el lugar.

Hay restos de casas de piedras y ahora hay un albergue en el que no hay electricidad e imagino que tampoco agua caliente. Paro y me meto un poco por allí. Encuentro al hospitalero que, al contrario de lo que imaginaba es un tipo “normal” le pregunto donde puedo coger agua y me dice que un poco más adelante hay una fuente. “Más adelante” es para los que siguenel sentido hacia Santiago, claro. Le digo que vengo subiendo desde el otro lado y que estoy haciendo el camino de regreso desde Santiago entonces su actitud algo distante cambia de golpe, me ofrece unos botellines de agua que tiene allí y que deje lo que quiera como donativo. Meto un donativo en una caja que tiene allí y me llevo un botellín, Le digo que voy a Murias, al albergue de Pedro que conocí en el viaje de ida. Me dice que lo conoce y que le de recuerdos de su parte. Me marcho y hago una subidita que me llevo a la Cruz De Hierro.

Lugar sagrado durante milenios y respetado por todos los pueblos. ESta segunda vez sigue impresionandome la piramide de piedras traidas por los peregrinos que hay a sus pies. Paso un rato allí viendo las diversas inscripciones que se han hecho en esas piedras, las ofrenda y notas de peticiones y de gratitud… es impresionante, pero trato de no pasarme tanto rato allí como hice en el viaje de ida. Allí también me encuentro con otro grupo de ciclistas catalanes…

Bajada hasta Foncedabón por la parte dura donde me cruzo con algunos ciclistas. Unos suben mejor que otros, pero esas rampas duras no son muy largas, nos saludamos y animamos.

Bajada y bajada… Igual que en la del Cebreiro se me hace larga. Veo el kilometraje que me queda hasta Murias y me sorprende que tuviese un recuerdo tan distorsionado de la distancia. Hubiese dicho que había muchos menos kilómetros.

La bajada por ese lado es bastante tendida y para darle una cierta velocidad a la bici hay que pedalear por una carretera en bastante mal estado, es un terreno muy áspero en el que tienes que esforzarte para avanzar a un cierto ritmo aunque, en teoría, sea bajada. Tengo ganas de llegar de una vez para ver a Pedro.

Por fin en Murias, entro en el albergue y llamo a la puerta de la habitación de Pedro quien se lleva una gran sorpresa al verme. Le cuento lo que he ido haciendo estos días desde que salí de Murias en la ida. Está muy contento de verme de nuevo, no se lo esperaba para nada.

Vuelvo a ser el único español en Murias. Esa noche ceno con Sophie de Suecia, Helen de Australia y Cindy de Francia. Luego llegó una noruega de la que no recuerdo el nombre.

Cena y noche relajada. Después de lo de hoy el resto del viaje me parece fácil. Me permito el lujo de probar el cocido Maragato.

 

 

 

Dia 24 Sarria-Cacabelos

Por la mañana estoy en el albergue, subiendo fotos, contestando mails, etc mientras espero que Antonio, de Dos Ruedas, me tenga lista la bici. No estoy muy seguro de que quede bien como para atreverme a afrontar las etapas de montaña que me quedan.  Voy a la tienda y pregunto que tal ha quedado la bici y me conesta que “perfecta”. Ha cambiado cadena, piñones, plato mediano, ha serrado y quitado la maneta de cambio de plato que iba mal y ha colocado una nueva, también ha regulado todos los cambios y sí, realmente parece que ha quedado perfecta. ¡No me lo puedo creer! La reparación me cueta 82 €.

Voy al albergue y le digo a Iker, el hospitalero, que ya tengo la bici preparada yle doy las gracias por las facilidades que me ha dado para quedarme con miso cosas mientras me la reparaban. Cargo y salgo, son las 12h.

Hace sol y puedo salir en manga corta. Empiezo a buen ritmo y animado, paro a comer en una zona con una fuente y bancos muy agradable. Llevo 16 kms.

 

Tengo que alimentarme bien porque tengo que volver a subir el Cebreiro otra vez aunque por este lado me dió la impresión de que era más fácil.

Sigo camino con mucha tranquilidad hacia Triacastela donde empiezan de verdad la subida. Aparece una señal de rampas de 7% durante 5 kms.

Me lo tomo con calma, miro cuentakms para calcular cuando se acabará ese tramo de rampas y procuro ahorrar fuerzas. Señales de Piedrafita a 25kms.

Los kilómetros con esas rampas se hacen eternos, la subida te va comiendo las fuerzas pero van pasando kilómetros y al final acaba el terreno del 7% y todo se vuelve más fácil aunque sigue subiendo. Puedo bajar un piñón y darle más velocidad a la bici, todo se vuelve más animado y alegre, me voy recuperando de la zona de subida dura.

Paso por el Alto do Poio y luego por el de San roque con bastante facilidad

 y finalmente llego al Cebreiro.

Coincidiendo con el final del pueblo del mismo nombre.

Esta vez no voy a bajar por donde lo hice en la ida. Voy a descender hasta el paso de Piedrafita a 1099m. y desde allí bajaré por la N-VI hasta volver a coincidir con el camino de Santiago. Es un recorrido que va a exigir menos a los frenos y, por lo que vi en la ida, la N-VI es una carretera desierta ya que coches y camiones cogen una autovía que pasa por encima sobre enormes pilastras de hormigón.

Poco después de pasar por Piedrafita y empeznado a bajar por N-VI me cruzo con un cilista que resulta ser parte de un grupo de gente de Barcelona. Poco a poco van llegando el resto de compañeros subiendo por la N-VI desde la parte del Bierzo, es decir en dirección hacia Santiago. El último de ellos viene andando. Me preguntan para ir al Cebreiro. al parecer se han confundido y han subido por la N-VI hacia Piedrafita por error. Les explico como llegar a Cebreiro desde Piedrafita advirtiéndoles del desnivel que encontrarán, les muestro la alternativa de seguir hasta Sarria por una N-VI desierta y sin subidas de mención desde ese lugar. Me voy y aun no se han decidido bien sobre que hacer. A todo esto toda la conversación ha tenido lugar enmedio de la carretera sin que ningún coche pasase en ningún momento.

Cerca de ese lugar esta la linea divisoria entre Castilla y León y Galicia. Es curioso el cambio de color del asfalto que se produce en ese mismo lugar.

Bajo tranquilamente por una N-VI desierta que más bien parece en muchos tramos una carretera comarcal.

Sigo bajando con toda tranquilidad. Me encuentro con un ciclista vasco al que le explico como coger el desvío para subir la pista hasta el Cebreiro y que no le pase como a los de Barcelona.

Ahora en la vuelta parece que las distáncias se han alargado y se me hace largo el tramo hasta Pereje, el lugar donde dormí antes de subir el Cebreiro en la ida.

Sigo pasando por pasajes conocidos, ahora en sentido contrario. Hay que coger un desvío a la izquierda y salir de la N-VI antes de llegar a un tunel. El terreno ya no es tán fácil, llego a Villafranca del Bierzo que es una travesía complicada. Pregunto y me oirientan para ir en dirección a Cacabelos.

El terreno se complica más con toboganes bastante pronunciados y largos, algo ya lo recordaba de la otra vez, los kilómetros pasan muy lentamente en estos momentos en que ya se empieza a acusar el cansancio y las horas en la bici. Finalmente llego a Cacabelos.

Ahora me parece una ciudad enorme en comparación con la idea que me había hecho en la ida. En la oficina de turismo me orientan de a donde buscar alojamiento. Al final voy al Hostal La Gallega. Me encuentro a unos ciclistas navarros quienes al decirles que el dái siguiente quiero subir la Cruz de Hierro desde ese lado me dicen que “pringaré”… Bueno, vi los desniveles de la bajada en la ida y puede que tenga que hacer algún tramo a pie,pero de una forma u otra lo pasaré. Esta noche tendré habitación para mi solo y así poder descansar bien cara a lo realmente duro que me espera mañana.  Resumen kilométrico del día: 91,7 kms, velocidad media de 15,8 kms/h y velocidad máxima alcanzada 60,3. Buenas noches.