Día 33 Fraga-Jorba

Kms:122,8

VM: 17,1

Vmax: 50

Salgo de casa de Raul y Sandra a la 9h tras haber dormido estupendamente y un desayuno como hacía mucho que no tomaba.

Cojo la calle que me llevará hacia la N-II, empiezo la subida que sube desde el nivel de Fraga en el Valle del Cinca. No es una subida como la que hay en dirección oeste, la llamada “muro de Fraga”, esta es bastante más suave, pero así en frío por la mañana más vale tomársela con calma.

Una vez arriba trato de no despistarme para poder seguir correctamente por la N-II sin meterme en la autovía. Voy bastante bien siguiendo por vías de servicio paralelas a la autovía. Llego al límite entre Aragón y Catalunya, en una rotonda veo señales de Camino de Santiago y una señal indica que la vía de servicio pasa al otro lado de la autovía a través de un paso inferior.

Sigo esas indicaciones y lo que me encuentro es que la vía de servicio que cojo va en sentido contrario. Parece que no es posible seguir hacia el este por asfalto. Vuelvo a pasar el paso inferior y en la rotonda sigo las indicaciones de “Camino de Santiago” Una indicación de “Camino” me lleva a un camino asfaltado con una fuerte subida, más allá me encuentro una carretera desierta en buenas condiciones, resulta que es la antigua N-II que nadie se ha molestado en señalar correctamente ¿Tanto cuesta añadir una indicación de N-II para que ciclistas sepan por donde tienen que ir? No es una cuestión de dinero si no de voluntad de tener en cuenta lo que no es vehículo a motor.

Siguiendo por esa carretera no tengo problema. Unos kilómetros más allá me encuentro un ciclista parado en el arcén. Tras preguntarle si está bien conversamos un rato. Es un hombre de 80 años que lleva toda la vida saliendo en bici. Se interesa por mi viaje y me indica que vía seguir a partir de ahí y pasado Lleida.

Llego a Lleida, paso por la ciudad rápidamente y me meto en las  vías de salida hacia Barcelona de la ciudad. Como suele ser costumbre no hay indicaciones de N-II sino solo de autovía y autopista, los ciclistas no existimos para los gestores de las carreteras. De todos modos se que siguiendo por esas vías al final me encontraré la salida de Bell-Lloc donde, sin que lo indique nada, estaré en la N-II.

Voy pasando pueblo a pueblo siguiendo una N-II bastante tranquila. En Sidamon, paro a desayunar y descansar un rato.

Sigo ruta, pasando pueblo a pueblo, los kilómetros se hacen largos pero la carretera es bastante agradable. Llego a Tárrega donde compro bebida y descanso un buen rato, esperando a que pase lo peor del calor, bajo los árboles de la Plaça del Carme. La misma plaza donde está la residencia Can Aleix donde me alojé en el trayecto de ida.

Salgo de Tárrega y tras una larga subida más suave que la que hay en el sentido este-oeste, llego a Cervera, empiezo la bajada y paso el tunel rápidamente.

Tras la bajada la carretera empieza lentamente a subir hasta que se hace muy evidente la subida a La Panadella, voy subiendo sin forzar, se hace bastante bien y la carretera está prácticamente desierta, voy pasando rampa tras rampa, paso el límite entre las provincias de Lleida y Barcelona.

Hace rato que noto algo raro en la parte trasera de la bici, como si bailara algo y fuese algo inestable. Miro la rueda trasera y, en contacto con el asfalto parece algo más aplanada ¿Ha perdido aire? ¿Otro pinchazo? Al cabo de un rato se me hace bastante evidente que se trata de un pinchazo. De todos modos parece que pierde aire bastante lentamente y pienso que debo intentar llegar arriba donde tendré mejores condiciones para el cambio de cámara que en la cuneta.

Lo que queda de subida se hace largo y cada vez arrastro más goma. Finalmente llego a la zona del hotel Bayona y la gasolinera, me voy por la zona del aparcamiento cubierto donde tengo un espacio bastante cómodo para la reparación.

Descubro que me ha hecho pinchar un trozo de alambre fino parecido a una grapa.

Cambio cámara vuelvo a montar cubierta, rueda, equipaje y me lanzo hacia abajo.

Descenso en solitario, al principio por carretera ancha desierta desde la que más tarde paso a carriles bici. Siguiendo indicaciones de Jorba, paso por un carril bici que no seguí en la ida pero que pasa por un entorno muy bonito. El sol está cayendo y el paisaje adquiere una belleza especial.

Llego a Jorba donde llamo en la puerta de la dirección que tenía apuntada del albergue. Me atiende el párroco de Jorba quien me dice que le encuentro allí de casualidad ya que debería haber llamado antes para avisar de que llevaba. Tiene toda la razón y mi única excusa es que tenía en la cabeza la remota posibilidad de llegar a Sabadell ese mismo día.

El albergue está muy bien y soy el único inquilino de nuevo. Me aseo, ceno y me voy a dormir bastante pronto. Aunque esté a un paso de casa no quiero confiarme y empezar la etapa de mañana demasiado tarde como para pillar demasiado calor.

 

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