Día 30 Villafranca de Oca-Alcanadre

kms: 137,3
VM: 17,7
VMax:49

Me levanto sobre las 6 y a las 7:20 ya estoy en marcha. La mañana es fresca y salgo con el goretex. La misma carretera está mucho mejor que ayer por la tarde ya que apenas hay circulación.

El terreno más bien va hacia abajo y enseguida cojo velocidad y empiezo a acumular kilómetros. Me salgo de la carretera para pasar por Grañón, desayuno en un espacio con bancos que hay en la ermita de Ntra Señora de Carrasquedo. Carreteras muy secundarias, muy parcheadas, no pasan coches. Paso por Morales y Corporales, puede que me pasen tres coches.

Vuelvo a la general. Llevo 40 kilómetros como si nada. En Santo Domingo de la Calzada aprovecho para hacer compra en el mismo sitio que lo hice en el viaje de ida. Por la zona de Cirueña sin darme cuenta me he salido de la n-120 y estoy subiendo por la zona de Cireñuela. Pregunto a un hombre que está trabajando por allí y me avisa de que puedo volver a la nacional hasta pasado Nájera, pero que después esta se convierte en autovía. En mi mapa no sale eso, pero resulta que el hombre tenía toda la razón. Paso Nájera y me noto algo débil. Paro en una zona industrial de las afueras y tomo alguna barrita, sigo. El camino tiende a subir ahora. Subo un puertecillo y me voy encontrando mejor. En la bajada llego a Ventosa, donde, de repente no hay opciones de seguir por carretera hacia Logroño, se convierte en autovía tal y como me dijo el hombre de Cireñuela. Por suerte por allí mismo aparece el camino con sus señales amarillas y las sigo a la inversa. Nada más empezar el camino en Ventosa, aparece una area de picnic con bancos donde me paro a comer. Prosigo camino. Tras un tramo de tierra, aparece el asfalto con un indicador de “Navarrete” el próximo pueblo del camino. Sigo hasta allí por carretera. Complicado lo de seguir las señales al revés. Logro seguirles la pista por el pueblo pero en la salida cojo un camino que no es y tengo que deshacer lo rodado. Lo vuelvo a coger un buen rato hasta que en el cruce de una carretera vuelve a no estar claro. Lo sigo por donde creo que puede ser y me vuelvo a equivocar. Bajo y tiro por donde había visto meterse un ciclista. Hay un rebaño de cabras con su pastor, le pregunto y me dice que es por ahí, que tengo Logroño ahí mismo. Me pregunta de donde vengo y estoy un rato hablando con él.

Ya cogido el camino correcto, se para a mi altura un ciclista que seguía el camino. Me habla en francés y me pregunta de donde vengo. Se llama Jean Marie, me dice que salió de Cluny cerca de Lyon y me pide consejos sobre el camino. Nos deseamos suerte y cada uno sigue su camino.

Llego a Logroño por el parque de la Grajera aunque sigo un camino diferente porque me ahorro una trialera que recuerdo de la ida. De hecho tengo que rectificar subiendo en plan bestia un talud al darme cuenta de que el camino bueno pasaba sobre un puente que estaba pasando por debajo.

Llego a Logroño, me pongo a atravesarlo siguiendo la dirección que por lógica me tiene que llevar a coger la carretera a Zaragoza. Las indicaciones me llevan hacia circunvalaciones que parecen autovías. Busco una forma mejor de salir y acabo en un poligono industrial. Finalmente sigo unas indicaciones de Zaragoza y acabo bien encarrilado de la N-232 hacia Zaragoza.

Mi objetivo es Alcanadre que hará que lleve ya unos kilómetros avanzados hacia Zaragoza y conozco su albergue de la estación, muy cómodo para estar a tus anchas. El problema es que está a más de 30 kms de Logroño. De todos modos, enseguida cojo velocidad por la carretera, mas de 20kms/h rondando los 30 todo el rato incluso en subida. Me encuentro bien y con fuerza en las piernas y puedo mover el plato grande incluso en los repechos que hay de tanto en tanto, estoy disfrutando de la bicicleta y la velocidad, algún camión me saluda, supongo que me identifica como peregrino.

Hace rato que llevo más de 100 kms y me digo a mi mismo que el kilómetro 120 pararé para comer algo y evitar una pájara, finalmente lo hago en el 123 cuando encuentro un buen sitio. Como y vuelvo a la carretera, sigo con fuerza y eufórico, tengo que vigilarme para no forzar nada dmasiado y poderlo pagar luego, Un paso elevado sobre la autopista que me aparecía en el plano y enseguida me aparece el cruce de Alcanadre. Los kilómetros han pasado volando a esa velocidad. Sospecho que también he tenido algo de viento favorable (ya era hora para variar).
Llego a Alacanadre al bar Unión. La propietaria al principio no me reconoce. Me cuenta una mala experiencia que tuvo con un ciclista respecto al albergue. Esta vez voy a tener compañía; un catalán que tendría que haberse alojado en Calahorra donde parece que tienen el albergue en reformas y optado por venirse en tren aquí. Me instalo a mis anchas en el abergue de la estación, me ducho y vuelvo al pueblo a cenar en el bar Unión. Una gran cena a un buen precio.

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