Dia 22 Noia-Arzua

Si no fuese que pongo como título de post el día de viaje que llevo y el inicio y final de la etapa, este post lo habría llamado “Esto es Transilvania” No es una frase mía, es de un ciclista local que me he encontrado esta mañana en el trayecto entre Noia y Santiago.

Desde hace días tengo la obsesión de dejarme cosas en los lugares donde me alojo o en las paradas que hago. Me pasó en Castejón de Navarra que me dejé el bote de gel y en algun lugar me he dejado la bolsa de tela de las gafas de bici. De momento no es grave, pero antes de irme de cualquier sitio tengo que revisar bien que no me dejo nada, lo mismo ha sido esta mañana al irme del hotel… Igual que el resto de los días.

Esta mañana al levantarme, el cielo estaba totalmente gris, más tarde ha empezado a llover, luego ha parado pero el día no tenía buena pinta. He salido del hotel y he decidido ajustar un poco mejor el desviador que llevaba raro desde que tuve que desmontarlo el día anterior para desatascar la cadena. Ahora va bastante mejor, pero trataré de llevar la bici a un mecánico lo antes posible para que me lo ajuste bien.

Hoy ya pongo rumbo claramente hacia el este y a partir de Santiago ya estaré de nuevo en camino francés. Ahora si que empiezo a tener la sensación de estar deshaciendo el camino hecho.

Salgo de Noia hacia arriba por la  AC-543 que  va hacia Santiago  un poco más a sur del rio Tambre, que por lo uqe he visto es lugar de deportes de aventura, piragüismo y demás.

Subida fuerte, luego bajadita y otra subida fuerte, esta se prolonga bastante, esto es más bien un puerto que tiene unos 15 kms de largo.

Empieza a llover y hace viento, toca buscar refugio. De nuevo en una de las paradas de bus que hay por aquí

Al final no hago caso de la lluvia fina y sigo pedaleando. Este es el panorama de la carretera de Noia a Santiago esta mañana justo antes de encontrarme a un ciclista de por aquí con el que he rodado unos metros y me ha dicho que aquí o se sale con lluvia o no se sale nunca en bici y que “Esto es Transilvania” no puedes estar seguro nunca del tiempo que va a hacer. Antes de irse me explica el terreno que hay hasta Santiago.

Casi arriba del puertecillo de 15 kms. Vista desde mi refugio en una parada justo antes de reemprender la marcha.

Parece que lo más difícil ya ha pasado, terreno que va más bien hacia abajo hasta Bertamirans y después de una subidita fuerte, sigue subiendo pero de forma más tendida. Es justo lo que me encontré.

Voy pasando pueblos rápidamente, paso Bertamirans, repechón que  hay que tomarse con calma y luego subida que se puede ir haciendo bien hasta que veo que la carretera se empieza a convertir en la típica vía rápida de entrada a una ciudad. Veo una salida que pone Hospital Universitario y la cojo, Subida de plato pequeño, donde veo que el arreglo que he hecho en Noia funciona voy subiendo y subiendo hasta que llego al casco antiguo de Santiago. Vuelvo a la plaza del Obradoiro y hago algunas fotos

Casi idéntica a la que hice la tarde que llegué a Santiago por primera vez pero esta vez con lluvia y la catedral abierta.

Busco un buen sitio para comer y encuentro uno donde puedo estar a cubierto y con la bici a la vista. Como un menú de 10€ de arroz a la cubana y pulpo con cachelos (patatas) de postre tarta de manzana.

Mientras estoy en Santiago, empieza a salir el sol y el día lluvioso se convierte en una espléndida tarde soleada

Me pongo a buscar el camino para hacerlo a la inversa. Encuentro la calle que recordaba de mi “primera llegada” y la sigo a la inversa. Una vez fuera de las zonas recordadas ya no es tan fácil seguir las señales en dirección inversa. Por suerte siguen llegando peregrinos y te dan la clave de por donde ir.

Vuelvo a Monte do Gozo y nuevas fotos “casi” iguales a las de mi primera visita hace unos días

Deshago el camino que hice la otra vez no sin dificultades de seguir el sentido contrario para el que están pensadas las señales del camino. Voy pasando por puntos conocidos que vuelvo a fotografiar.

Esta foto no salió bien la vez anterior. Ahora se ven bien las cruces de madera que han puesto los peregrinos en la valla del aeropuerto de Santiago… Y la bici en sentido contrario

Después de un buen rato por los parajes de los últimos kilómetros del camino, salgo a la N-547 y empiezo a devorar kilómetros. Hay subidas y toboganes, pero me siento fuerte y puedo dar una buena velocidad media a la bici. Hace sol y ya no llevo el goretex, ya no recuerdo cuantos día hacía que no pedaleaba en manga corta, creo que desde antes del paso por el Cebreiro.

Tanto ayer como hoy las carreteras han estado bastante vacías de coches y eso ha sido que estas etapas hayan sido mucho más agradables (a pesar del clima) de como lo hubiesen sido con mucho tráfico. Imagino que los gallegos han preferido quedarse en casa este fin de semana vista la climatología.

Paso rápidamente por pueblos e incluso en los repechos llevo una buena velocidad. Llego a Arzúa tras subir un largo repecho (¿porque pasa lo mismo en todos los finales de etapa? 😉 ) pero llego bien y animado. Paro en un parque y busco el albergue de la red bicigrinos. El Ultreia está en la misma N-547 más adelante. Es un bar-restaurante-albergue. La chica que lo lleva me lo enseña rápidamente. Me aseo, lavo ropa, una de las huespedes hahecho demasiados spaghetti y me los ofrece. ¡Justo lo que necesito, hidratos de carbono!

A la espera de mañana en que me tienen que mirar el desviador en un taller de aquí, según lo que tarde podré hacer una cosa u otra

 

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