Dia 21 Fisterra-Noia

Me levanto decidido a emprender la marcha a la más mínima tregua del tiempo. Ha llovido toda la noche y por la mañana temprano ha aparecido algo el sol entre las nubes pero pronto ha vuelto a quedar cubierto.

Preparando las alforjas una coreana me pide que la ayude para explicar a los del albergue que tiene los ojos inflamados y que necesita asistencia médica. Creo que al final se ha ido a Santiago compartiendo taxi.

Me encuentro al hermano del suegro de Estela, la hospitalera. Lo conocí cuando tuve que hacer de traductor en ausencia de Estela cuando llegó un alemán que quería alojarse. Me dice que va a buscar a Estela a su casa que está a la salida del pueblo, como me viene de paso le digo que lo acompaño para poder despedirme de ella. Llegamos, tiene una casa preciosa al lado del mar, nos despedimos con un abrazo y salgo por fín.

Ayer por la noche ya me encontraba fuerte y animado (sobretodo después de la degustación de marisco que me tomé en el puerto 😉 ) y hoy sigo encontrándome fuerte y animado. Voy bien, subo bien, hace viento, está muy tapado pero voy haciendo… el maldito viento siempre en contra.

Mis planes son ir bajando por la costa hasta llegar a Noia donde cogeré una carretera hasta Santiago. A Santiago no llegaré hoy, pero confío en quedarme cerca para que mañana no tenga que ser final de etapa.

PICT0074

Sigo progresando y haciendo kilometros, paso el pueblo de Ameixenda y empieza una subida larga tal y como me lo habían dicho, la voy haciendo con calma. Bajada y llegado a otro pueblo que resulta ser Ezaro, noto como se me quedan clavadas las bielas sin poder girarlas. Suerte que ha pasado aqui donde hay un lugar donde me puedo apartar y ver lo que pasa y me encuentro con que, de alguna forma un plato había chupado la cadena que debía estar en la parte inferior y la había atascado en el desviador.PICT0080

He parado justo delante de una iglesia, me miro como ha quedado la cadena de todas las maneras, intento desatascarla, pero no hay manera, me da incluso miedo cargarme el desviador. La única forma que veo de deshacer el atasco sin romper nada es aflojando la brida y desplazando el  desviador hacia arriba para que libere la cadena. Saco las herramientas y empiezo a aflojar el allen del desviador, tambien tengo que hacer lo mismo con los tornillos de uno de los portabidones que presionan la brida. Al fin moviendo el desviador libero la cadena. Empieza a llover y me tengo que meter como puedo bajo un mini tejadito que hay en la puerta de la iglesia. Por suerte en este lado estoy a salvo del viento porque están soplando rafagas fuertísimas. En esas condiciones trato de volver a colocar el desviador como estaba, naturalmente queda desajustado, logro hacer un ajuste para que al menos quede bien en plato mediano y pueda poner el pequeño (creo).

El chaparrón no para, empieza a hacer frio, saco de una alforja el forro polar y me lo coloco debajo del Goretex, pero de todos modos con bastante rato allí parado empezaba a coger frio. En un momento en que bajó la intensidad de la lluvia, me asomé y vi que a la derecha había un bar con un tejadillo donde podría dejar la vida resguardada, para allá que me voy. Allí me encuentro que también se había refugiado un ciclista que iba a participar en una marcha cicloturista “El desafí atlantico”. Ha tenido un percance con el coche y esperaba a que llegase su mujer a buscarlo desde A Coruña. El dueño del bar es muy amable e incluso nos ofrece empanada gallega.

Estoy un buen rato allí y solo había hecho 26 kms. Al final para d llover y vuelvo a coger la bici. Ruedo bastante bien a pesar del viento, el terreno es bueno para correr y, aunque hay algunos toboganes y subiditas, nada comparado con el día que llegué a Muxía. Avanzo bastante rápido, la media de velocidad va a ser de las más altas que habré hecho en ese viaje y eso que el viento está presente todo el viaje. Paso pueblos, repechos, bajadas. En algunos momentos tengo que buscar refugio rápidamente porque empieza a llover pero pasa pronto. Llego a Serra de Outes donde miro a ver si hay donde alojarse, paso de largo y sigo dirección a Noia. Cojo un desvío a Ponte Nafonso que se mete por una preciosa carretera para hacer bici,

cruzo el rio Tambre

y al cabo de poco llego a Noia. Bajo a la zona costera y veo el hotel Elisardo donde me hospedo por 25€, tengo wifi y la bici está resguardada. Al final de la etapa el cuentakilometros marcaba unos 100kms a una media de 17 kms/h.

Mañana toca enfilar hacia Santiago y enlazar con el camino francés en sentido contrario. A ver que tal se porta el tiempo y el viento.

 

 

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