Día 16 Portomarín-Santiago

En Portomarín estoy a unos 100 kms de Santiago. En teoría una distancia que se puede cubrir en un día, pero el sentido común dice que vas a llegar tarde a Santiago, que estarán los albergues llenos, hospedajes alternativos caros… El sentido común dice parar para alojarse poco antes de llegar a Santiago para luego hacer un trecho corto por la mañana, hacer los trámites de peregrino y luego.. ya veremos si quedarse o seguir hacia la costa… Eso dice el sentido común, pero luego, la parte emocional te hace hacer otra cosa bastante distinta.

Los últimos dos días han sido de alta montaña, pero me he encontrado muy bien y me han permitido hacer muchos más kilómetros que en otras etapas en principio mucho más tranquilas. Debe ser que se trata de un terreno que me resulta más familiar que el de los toboganes unos tras otros que te hacen comer bastante el coco al intentar llevar un ritmo más alto del debido. De todos modos creo que ya me he adaptado a ese tipo de terreno tomándome esos repechos con mucha más calma y tratando de no quemar las piernas con desarrollos duros, hay que usar los piñones grandes sin tapujos.

Tras una noche de ronquidos y de dormir poco, me pongo en marcha sobre las 8… Subidita nada más comenzar, me paro a comer en una parada de bus cubierta como las que hay por aquí. Sigo subiendo, la subida se hace larga y pesada,pero se puede ir haciendo, el cielo está tapado pero no hace mucho frío. Columnas de peregrinos, uno de ellos arrastra un carrito con un minusválido, todo bastante impresionante, Faltan unos 80 kms hasta Santiago y aunque hoy no voy muy fino me voy encontrando mejor.

Llego arriba, a Hospital con un cruce algo confuso sobre el que ya advertía la guía. Doy con el camino correcto sin compicaciones y paso a un camino asfaltado en un entorno bonito con mucho sube y baja. Encuentro familia suiza que viene caminando desde Astorga con un carrito en el que llevan a un niño y equipaje.

Paso por un cementerio de peregrinos…Hay gente que se quedó aquí para siempre estando tan cerca de su objetivo…impresiona!

Llego a Palas del Rei, empieza a salir el sol, sigo hasta Melide por carretera nacional con bastantes toboganes. Paso linea de provincia de A Coruña y llegada a Melide, donde compro provisiones en el supermercado y por consejo de Adolfo de Calzada del Coto voy a comer pulpo en “Ezequiel” un lugar con grandes mesas y bancos. Me dejan entrar la bici en el local por la puerta de atrás. Me atiende una camarera bastante fria a la que se le va agobiada por la cantidad de gente que tienen. El pulpo estaba bien, pero esperaba algo mejor.

Sigo camino y me voy acercando a Santiago, me voy encontrando mejor, los indicadores de kilometros para la ciudad me van animando, el econtrarme con otros ciclistas también… lo emocional empieza a ganar a lo racional y empiezo a considerar la posibilidad de llegar hoy…No va a ser el único ataque irracional del día.

Llego al pueblo en el que según la guía hay que abandonar la carretera para entrar en Santiago por el camino tradicional… Faltan unos 16 kms para llegar.

El inicio del camino es precioso. Da la sensación de ser la llegada a un lugar muy especial, hay algunas subidas fuertes y aun faltan unos 13 kms, pero estoy como en estado de trance, por la proximidad y el entorno que parece haberse hecho a propósito especialmente bello… Recuerdo las escenas oníricas de la entrada al Eliseo de Gladiator… es algo difícil de explicar.

En ese estado me encuentro a dos mujeres que resultaron ser madre e hija norteamericanas de New Hampshire. Estoy un rato hablando con ellas y, en otro ataque irracional, decido hacer el resto del camino andando con ellas, me cambio de zapatillas y sigo camino andando con ellas, vamos hablando de todo, resulta que tampoco son unas peregrinas al uso si no que lo de hoy es una etapa que han decidido hacer como una excursión. El camino ya no es tan bucólico, vamos caminando por pistas que rodean el aeropuerto de Santiago y luego por zonas de urbanizaciones.

Seguimos juntos hasta Monte do Gozo donde se van a hospedar, yo hago fotos del lugar, me vuelvo a calzar zapatillas de bici y bajo a Santiago,

Ya empieza a ser tarde y no tengo claro ningún sitio donde hospedarme. En ese momento mi objetivo es llegar a la catedral y dar por conluido el objetivo de “llegar”

Siguiendo indicaciones del camino más pensadas para peatones que para ciclistas, bajo a plaza do Obradoiro por escaleras y finalmente la catedral…

Estoy un rato allí haciendo fotos y disfrutando del momento y luego… recuperación de la racionalidad, es muy tarde, deben ser algo así como las 9 de la tarde, el andar con las norteamericanas me ha retrasado mucho y ahora hay que buscar alojamiento. He visto albergues municipales para peregrinos pero me imagino como deben estar de repletos y hoy me apetece algo más comodo. Tras dar unas vueltas, doy con uno de los albergues de la red “bicigrino” albergue Acuario, donde llego casi de noche. En un principio me instalo solo en una habitación hasta que llega un grupo de tres, que no me da ningún problema. De ellos solo se que había un norteamericano de Nueva Orleans y una alemana, la hora ya no daba para más socialización.

A dormir que al día siguiente hay que hacer los trámites de fin de recorrido.

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