Dia 14 Murias-Pereje

Amanece un día soleado la jornada de la “etapa reina” del camino.

Bueno, eso creia hasta ahora, porque al parecer, la subida al Cebreiro” en el paso hacia Galicia, parece ser más dura que la etapa de hoy. De momento en lo que hay que centrarse es en la subida a la “Cruz de Hierro” con los repechos a partir de Foncebadón en lo que, según mi guia, no debería darme verguenza bajarme de la bici para llevarla a pie. Hablo con Pedro y me dice que él, que ha hecho el camino unas cuantas veces, por diferentes rutas, no considera la subida de la Cruz de Hierro especialmente dura, la ve bastante tendida, eso sí con una bajada hacia la otra vertiente muy empinada y peligrosa. Me vuelve a advertir sobre el Cebreiro que el considera más duro…

Me despido con un abrazo de Pedro, un tio muy amable, con mucha experiencia en camino, quizá algo tímido, pero cuando te coge confianza te da mucha conversación. Me hace una foto delante del albergue y me voy.

Empiezo a subir con precaución, siempre acompañado de los peregrinos, ya sea en solitario o en grupo. La subida es fácil y tendida, paisaje muy bonito, voy haciendo fotos.

Alguna cruz advirtiendo que no todo el mundo ha salido con vida de estas montañas.

Llego a Foncebadón, la zona donde empiezan los mayores desniveles, me encuentro algunos repechos que me hacen tomar precauciones, pero qu eresultan ser menos duros de lo que pensaba. Tras esa zona de repechos, empieza a bajar y me encuentro una pequeña cruz de Hierro que me hace dudar… Sigo y al rato veo la auténtica cruz de hierro en lo alto de una larga columna. Peregrinos se paran ahí para dejar una piedra de su lugar origen, cumplo con el encargo especial, hago fotos de la camiseta del Taller de la Bicicleta y del maillot de pc Palomillas… Hay un ambiente mágico y además con música de una violinista a la que los peregrinos le dan algunas monedas. No se cuanto rato estoy allí como hipnotizado por aquel ambiente casi mágico.

Vuelvo a coger la bici, bajada hasta Majarín

y luego subidas hasta la zona de antenas que indicaban los perfiles… Se hacen duros después de enfriarme en la parada de la Cruz de Hierro…. Bajadón con grandes desniveles como indicaba todo el mundo, el año pasado un ciclista se mató en este descenso… toca ir con cuidado, alguna parada para hacer fotos, paisajes espectaculares y algunas vistas de lo que queda por bajar de puerto me recuerdan la carretera de Sa Calobra en Mallorca. Da miedo pensar en volver a subir por esa vertiente

El descenso se hace largo, hay que abrigarse, abajo se abre el paisaje del Bierzo, espectacular. Llegamos a Molinaseca con un paisaje y arquitectura diferente de lo que hemos dejado atrás.

Me paro a tomar un cocacola y a que me sellen la credencial. Es importante tener al menos dos sellos diarios al menos en los últimos 200 kms antes de llegar a Santiago.

Salgo hacia Ponferrada, por carreteras ya no tan agradables. Hace sol pero el aire es frío así que no me puedo quitar el Goretex (ya llevo varios días con él puesto).

Travesía no muy agradable por Ponferrada donde pierdo la vista del camino y un policía municipal me da la clave para retomarlo rápidamente. Voy saliendo de Ponferrada, atravesando pueblos que parecen barrios de la propia Ponferrada uno tras otro.

Saliendo de esta dinámica y entrando en un entorno más rural, llego a Cacabelos, donde al pasar por delante de una especie de ermita o capilla, un hombre me ofrece sellar; ¡Vale! Me sella, hablo un rato con él, me da algún consejo de como llegar a Villafranca, el siguiente pueblo y veo la colección de objetos religiosos que tienen allí expuestos, doy un donativo y sigo camino.

Como me dijo el hombre de Cacabelos la carretera se convierte en toboganes pronunciados, llego al desvío que me había anunciado cuya clave era una casa con esculturas y lo tomo. El camino es fácil al principio, pero luego empieza a subir y subir, en un momento determinado me doy cuenta de que estoy en una cota mucho más alta que la de la propia Villafranca, así que luego el camino se pone hacia abajo por un pavimento de losas de piedra bastante malo parta mi bici.

Llego al pueblo y paso delante de un albergue que parece ser el que me aconsejó mirar Adolfo de Calzada del Coto. Un hombre rarito que no me aclara que sea el hospitalero me pregunta si quiero alojarme, le digo que solo quiero echar una ojeada. Entro y es curioso el edificio de piedra y lo veo con mucha gente instalada, decido seguir camino.

Villafranca del Bierzo

Sigo en dirección a Pereje por carretera, una carretera poco transitada que va pasando por debajo de la autovía entre pilastras de hormigón. El lado de la izquierda está separado por un muro de cemento tras el cual hay el camino que siguen los peregrinos a pie. Estoy bastante cansado y voy muy despacio, en un momento me meto por el camino segregrado del lateral de la carretera, apenas he encontrado dos peregrinos en este trecho desde Villafranca que parece ser un claro final de etapa. Vuelvo a la carretera, y tras preguntar a una chica en bici me entero de que he llegado a Pereje y me indica el albergue municipal.

Entro y al llegar me recibe el hospitalero, correcto y amable pero de otro perfil al de Adolfo y Pedro, algo más funcionarizado, me da una cama, dejo la bici a cubierto y empiezo el ritual habitual de instalación en albergue, hacer cama, ducha, lavar ropa (por suerte hace sol y la ropa puede secarse bastante bien), anotar incidencias del día, etc. Conozco a Cesar, un chico de Madrid que está andando. Voy a cenar con él al bar del pueblo. Menú de peregrino de 10€ que parece el precio estándar en todo el camino.

A la cama y hasta el día siguiente.

 

 

 

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